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Ruta de Carlos V: el último viaje

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Un itinerario real por tres regiones españolas

La idea es revivir un capítulo importante de la historia de España del siglo XVI: el último viaje que realizó Carlos I de España y V de Alemania antes de morir. Un trayecto aproximado de 550 kilómetros, los que separan el puerto de Laredo (Cantabria), en el norte de España, y el Monasterio de Yuste (Extremadura).

Una ruta histórica

Cantabria, Castilla y León y Extremadura son las tres regiones que atraviesa este viaje histórico y en las que se conserva un importante patrimonio monumental de la época. Un salto desde los libros de historia a la carretera para conocer algunos de los municipios que visitó el monarca en esta última ruta hacia su retiro. El propio viajero elige dónde detenerse y por cuanto tiempo. Lo que viene a continuación, partiendo de Laredo (Cantabria), pasa por Medina de Pomar (Burgos), Venta de Baños (Palencia), Valladolid, Medina del Campo, Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), Ávila, Cáceres (Extremadura) y Jarandilla de la Vera para concluir en Cuacos de Yuste.     

Interior de la Catedral de Burgos

El mar Cantábrico como punto de partida

El emperador Carlos V llegó por mar al puerto de Laredo (Cantabria) en 1556. Esta población marinera está presidida hoy por la playa de La Salvé, cuya gran extensión –más de 4 kilómetros- ayuda a imaginarse el histórico desembarco de más 50 barcos. Laredo conserva un casco viejo y una muralla dignos de visitar, además de un busto en honor al monarca. A finales de septiembre se celebra la fiesta del ‘Último desembarco de Carlos V’, la gente se viste con trajes de la época para desfilar y rememorar el acontecimiento. La primera parada en Castilla y León, a sólo 60 kilómetros, es Medina de Pomar, localidad medieval con un impresionante castillo del siglo XIV, el Alcázar de los Velasco. La ciudad de Burgos, a unos 100 kilómetros de distancia, reúne tres monumentos imprescindibles: la catedral, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, el Real Monasterio de las Huelgas y el Arco de Santa María, que representa precisamente la figura de Carlos V.

Representación del último desembarco de Carlos V

Tras recorrer 90 kilómetros se llega a Venta de Baños (Palencia), cuya basílica visigoda se recomienda visitar. Valladolid, a solo 37 kilómetros, es una ciudad de paisaje equilibrado, especialmente indicada para pasear y encontrar la calma. El casco antiguo de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca) o las vistas al río Tormes desde el castillo de Barco de Ávila son otras recomendaciones. El objetivo es finalizar el recorrido contemplando la belleza del Monasterio de Yuste (Extremadura) y el palacio anexo, dependencias elegidas en su día por Carlos V para pasar sus últimos días.

Los sabores de cada territorio

Otra buena razón para realizar este viaje imperial es la riqueza gastronómica presente en cada parada. La Ruta de Carlos V reúne una buena muestra de la diversidad de la cocina española.

Solomillo, Pescado al horno y Torrijas

Los pescados al horno de la costa cantábrica, los contundentes guisos y carnes de Castilla y León (alubias y morcilla de Burgos; chuletón de Ávila…) así como el particular sabor de las migas o la caldereta de cordero de Extremadura, tierra también conocida por la calidad de su jamón ibérico, al igual que la provincia de Salamanca… Multitud de quesos, vinos de la Ribera del Duero y una variedad de postres típicos (lazos de hojaldre, yemas, torrijas, leche frita…) para endulzar el camino. Ya tenemos unos cuantos motivos para ‘embarcarnos’ en el revival de la Ruta de Carlos V con las ventajas del siglo XXI.

Habitación de Carlos V, Monasterio de Yuste