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Consejos para viajar seguro
Vía verde, Bicicleta

Alcanzar Santiago en bicicleta

A Coruña

Atravesar en bicicleta la espectacular geografía española y vivir una experiencia cultural y personal inolvidable. Se trata de la versión ciclista del Camino de Santiago, una aventura especialmente recomendada para amantes del cicloturismo pero también ideal para viajeros que persigan un reto diferente en todos los sentidos: deportivo, de conocimiento individual e intercultural.

Quizás uno de los mayores atractivos de esta peregrinación hacia Santiago de Compostela (Galicia), Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1993, sea la posibilidad de elegir el propio ritmo de pedaleo. Descubrir los territorios de España que atraviesa el Camino en solitario o compartiendo sensaciones con visitantes de todo el mundo; conocer la esencia de las costumbres, fiestas y gastronomía locales; concentrarse en la convivencia con la naturaleza y el patrimonio monumental y un sinfín de contrastes ¿Imaginas la sensación de pasar de las cumbres de los Pirineos a los campos llanos de Castilla? ¡Te ayudamos a hacerte una idea!

Ruta y ritmo a elegir

La realización del Camino de Santiago implica una planificación previa para la que será fundamental tener en cuenta nuestro estado de forma y el entrenamiento requerido. Una recomendación estándar para todos aquellos poco habituados al ejercicio intenso sobre la bicicleta pasa por realizar una media de 50 kilómetros por día. A este ritmo es posible completar uno de los itinerarios más populares, el Camino Francés, en dos semanas. Existe la posibilidad de realizar sólo una parte del recorrido, ya que para obtener la ‘Compostela’ –documento que certifica la realización del Camino- al llegar a la plaza del Obradoiro basta demostrar que se han completado 200 kilómetros.

Ciclistas en vía verde

Antes de comenzar la aventura es importante disponer de la credencial. Se trata de un documento en el cual ir validando cada tramo del camino completado con su correspondiente sello, normalmente al llegar a los albergues o parroquias. Podrás hacerte con una credencial tanto en las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, en España y el extranjero, como en las oficinas de turismo.

Ligeros de equipaje

Este ejercicio de superación personal que supone el Camino de Santiago implica tener muy claro que el verdadero equipaje eres tú y la motivación e ilusión que tengas en realizar la ruta jacobea sobre dos ruedas. A la hora de cargar las alforjas es conveniente limitarse a lo imprescindible. Es importante contar con recambios para la bicicleta, además del casco y el chaleco reflectante para los tramos por carretera. Saco de dormir, utensilios de aseo, protección solar, alguna prenda impermeable, documentación, una guía… son algunos otros elementos obligados de tu mochila.

Ciclista en ruta

Trucos de ‘bicigrino’

Optar por la bicicleta –tanto propia como alquilada- como medio de transporte principal de nuestro viaje nos garantiza unas vacaciones saludables y sostenibles. La esencia cultural, gastronómica, paisajística y monumental de España, tan presente en cada uno de los itinerarios del Camino de Santiago, es además la base de esta experiencia tan auténtica y alejada de lo común. Abril, mayo, junio y septiembre son los meses más adecuados para vivir este reto ciclista. En julio y agosto conviene evitar el ejercicio durante las horas centrales del día, normalmente de 12 a 18 horas, en las que se concentran las temperaturas más altas. Es importante saber que existen albergues y otro tipo de alojamientos adaptados a las necesidades específicas de los peregrinos que realizan el Camino en bicicleta. Las rutas jacobeas cuentan con una completa señalización y, en concreto, el Camino Francés que parte de Roncesvalles tiene una ventaja añadida, la escasa distancia entre pueblos. Para los que eligen alcanzar la meta -las puertas de la catedral de Santiago- sobre el sillín de su propia bicicleta conviene saber que hay un servicio de transporte especial en el que facturar de vuelta a casa a nuestra inseparable compañera de viaje. ¿Te atreves a convertirte en ‘bicigrino’?

Señal para bicis