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Consejos para viajar seguro

Un día en Toledo

Toledo

Un día en Toledo

Un día en Toledo siempre sabe a poco. La famosa “ciudad de las tres culturas” nos espera muy cerca de la capital de España, a escasos 70 kilómetros de Madrid y conectada por el tren de alta velocidad en un trayecto de alrededor de media hora. Su casco histórico, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, es apasionante, entre otros motivos, porque conserva tal cual el trazado que tenía en la Edad Media. El recorrido por sus estrechas calles nos descubrirá un conjunto monumental increíble y muy vivo, tanto por dentro como por fuera.

Por la mañana

Un convento convertido en museo. Nos acercamos al Museo de Santa Cruz, situado al lado de la Plaza de Zocodover. Es un conjunto formado por el antiguo Hospital de Santa Cruz y el Convento de Santa Fe que, tras su rehabilitación, se han convertido en un espacio cultural que acoge importantes exposiciones temporales. Entramos al edificio del convento por la calle de Santa Fe. Desde el principio llama la atención cómo se han integrado los elementos y materiales más modernos en la estructura de la antigua casa conventual. Dentro, además, hay una inmensa cristalera desde donde se contempla una bella panorámica del Paseo del Miradero, los jardines del nuevo Palacio de Congresos y el río Tajo. Saliendo por la calle Santa Fe, torciendo a la izquierda, accedemos al edificio del Hospital de Santa Cruz. Sólo por ver el patio, la escalera de mármol de Covarrubias o los enormes arcos de su interior merece la pena visitarlo.

Patio del Hospital de Santa Cruz, Toledo

Tentempié en el Alcazar.Es un buen momento para tomar un café o un pincho. Por la zona hay varios locales y terrazas, pero como estamos muy cerca del Alcázar, podemos aprovechar para ascender hasta uno de sus torreones y disfrutar la espectacular panorámica de la cafetería de la Biblioteca de Castilla-La Mancha. Miramos por la ventana y nos encontramos con la espectacular panorámica de Toledo visto desde el cielo. La grandiosa Catedral. Salimos del Alcázar y tras callejear apenas cinco minutos llegamos a la Catedral por la calle Cardenal Cisneros. Es tan grandiosa y tiene tanto que ver que podríamos estar horas y horas: la Capilla de los Reyes, la famosa Custodia de oro, los magníficos cuadros de la Sacristía, el Coro… Nos enteramos de la curiosa tradición que se celebra cada 15 de agosto, con motivo de la fiesta de la Virgen del Sagrario. Ese día es costumbre en la Catedral beber de los botijos, jarras y vasos que se colocan con agua procedente del pozo del Claustro porque, según dicen, es milagrosa. Habrá que apuntarlo para futuras visitas.

Nave de la Catedral de Toledo

Toledo a vista de pájaro. Dejamos la Catedral en dirección a la Plaza del Ayuntamiento, donde nos encontramos los edificios renacentistas del Palacio Arzobispal y del propio Ayuntamiento. Por la calle de la izquierda, hallamos la travesía de la Cuesta de la Ciudad que subimos para dirigirnos a la Iglesia de los Jesuitas (llamada también Iglesia de San Ildefonso), en la Plaza Padre Juan de Mariana. Está situada en el punto más alto de la ciudad, así que aprovechamos para disfrutar otra vez de la panorámica que ofrecen los apretados tejados de Toledo desde sus torres. Mirando hacia el sur, en los vergeles altos del río Tajo, vemos las mansiones de los Cigarrales, las antiguas fincas de recreo de la burguesía toledana, muchas de las cuales se han reconvertido en la actualidad en alojamientos de lujo.

Visitas imprescindibles

Qué ver


Por la tarde

Comida con sabor. Es el momento de comer y al lado tenemos la calle Alfileritos, repleta de bares y restaurantes en los que sentarnos tranquilamente. El ambiente de muchos de ellos resulta especialmente cálido y encantador, porque suelen ser antiguas casas toledanas o palacetes de varias plantas, que se han reformado procurando mantener los elementos decorativos más característicos. Como sugerencias de menú, por ejemplo, cocido, carcamusas, perdiz, venado o cualquier plato de caza. Para acompañar, alguno de los vinos con Denominación de Origen de la zona por supuesto. En el camino hacia Alfileritos, dejamos a la izquierda el edificio del convento de San Pedro Mártir, que hoy en día pertenece a la Universidad de Castilla-La Mancha. Los dos claustros de su interior son un lugar ideal para descansar un rato con calma. De ruta por la Judería. Después de una buena comida, nos ponemos en dirección al barrio de la Judería. Andando tardamos poco más de 15 minutos en llegar a la Plaza del Salvador, donde vemos el Archivo Municipal, de estilo contemporáneo, resultado de los trabajos de rehabilitación de la antigua Iglesia de San Marcos. El edificio es particularmente curioso, entre otros motivos, porque en su estructura aparecen integrados los restos arqueológicos que se descubrieron durante las obras. De la plaza sale la calle de Santo Tomé, donde se sitúa la Iglesia de Santo Tomé. Entramos para ver “El entierro del Conde Orgaz”, una de las obras maestras del famoso pintor El Greco. Continuamos por la calle San Juan de Dios para visitar la Sinagoga del Tránsito, sede también del Museo Sefardí. Tras admirar la belleza de sus yeserías, pasamos al museo para conocer la tradición judía de España. La próxima parada es otra sinagoga, la de Santa María la Blanca, a la que llegamos por la calle Reyes Católicos. Las filigranas y detalles de sus capiteles maravillan a cualquiera. Siguiendo calle adelante, nos encontramos con el imponente Monasterio de San Juan de los Reyes, mandado construir por los Reyes Católicos. Después de recorrerlo, no podemos por menos de sorprendernos al saber que, según dicen, a los monarcas les pareció “pequeño”. Existen muchas tiendas de artesanía y recuerdos por toda esta zona. Algunos de estos comercios cuentan también con taller, en donde es posible ver cómo trabajan los artesanos. Especialmente típicos de Toledo son los objetos de damasquinado, cerámica, piel y bordados. Sin olvidar, por supuesto, las famosas espadas.

Tienda de antigüedades, Toledo.

Por el barrio de los conventos. Subiendo por el Paseo de la Virgen de Gracia, nos adentramos en el barrio de los conventos. Desde luego, si lo que se desea es pasear con tranquilidad es la zona perfecta, porque en estas calles reinan la calma y el silencio. En algunos de los conventos, además, podemos comprar dulces que elaboran artesanalmente las monjas. El convento de San Antonio, el de San Clemente o el de las Agustinas Calzadas son algunos ejemplos. De vez en cuando, al levantar la mirada, descubrimos unos pasadizos elevados: son los que utilizaban las congregaciones para ir de un edificio a otro sin ser vistas públicamente. Caminando llegamos hasta la Mezquita del Cristo de la Luz y la Puerta del Sol, desde donde divisamos la Iglesia de Santiago del Arrabal y la parte interior de la Puerta de Bisagra.

Visitas imprescindibles

Qué ver


Al anochecer

En este punto estamos muy cerca de la Plaza de Zocodover, así que no lo dudamos: tomamos un taxi en la parada que hay junto a la plaza para que nos lleve hasta el Parador de Turismo, situado en uno de los cerros a las afueras de la ciudad. La idea es tomar algo en la terraza de la cafetería mientras disfrutamos de la soberbia panorámica de Toledo durante la puesta de sol. Es el mejor premio después de nuestro día de turismo.

Vista panorámica de Toledo

Consejos y recomendaciones

Cómo llegar. Desde Madrid se accede fácilmente a Toledo en ferrocarril, en autocar o por carretera. Optamos por el tren, ya que resulta rápido y cómodo: el viaje sólo dura unos 30 minutos y de la estación de Atocha sale uno cada hora. Saliendo de la estación, nos dirigimos hacia la derecha con la intención de tomar un autobús que nos lleve hasta el centro histórico. Las líneas 5, 6 y 22 nos dejan en la Plaza de Zocodover, donde hay una Oficina de Turismo. El trayecto también se puede hacer caminando: sería un paseo cuesta arriba de unos 15 ó 20 minutos aproximadamente.

Visita a la Catedral. La entrada a la Catedral se compra en la oficina situada enfrente de la Puerta Llana, en la calle Cardenal Cisneros. Los domingos, durante la Misa Mayor, se puede escuchar el impresionante órgano de la Catedral. Además, todos los días (a partir de las 9.00 h los días laborables y de las 9.45 h los días festivos), se oficia misa por el rito mozárabe en la Capilla Mozárabe.

Cuándo hacer la ruta

Corpus Christi. Un momento especial para admirar la Catedral es durante la fiesta del Corpus Christi, entre los meses de mayo y junio, cuando sus paredes se recubren con majestuosos tapices.

Semana Santa. La mayoría de los conventos son de clausura y están cerrados al público. Sin embargo, se pueden visitar durante la Semana Santa gracias a las rutas guiadas que organiza el Patronato de Turismo.