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Consejos para viajar seguro
Concha en el Camino de Santiago

Camino de Santiago

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Mucho más que un viaje

Inquietud cultural, reto personal, contacto con la naturaleza, viaje espiritual… Los motivos para hacerlo son tantos como peregrinos hay. Sea cuál sea la razón, lo cierto es que es una experiencia original y diferente, que merece la pena vivir al menos una vez en la vida. Miles de personas descubren cada año la diversidad de España a través del Camino de Santiago. Muchas de ellas, además, repiten. La ruta jacobea es un viaje fascinante hasta Santiago de Compostela, que ofrece la oportunidad de disfrutar de grandiosos monumentos, recorrer paisajes diferentes, saborear deliciosas recetas y visitar ciudades y destinos llenos de historia. Hay diferentes formas de hacerlo: a pie, en bici, a caballo… Elige tu opción y disfruta de la experiencia como más te guste.

Las rutas del Camino de Santiago

Camino francés La ruta más popular del Camino de Santiago comienza en los Pirineos. Se puede iniciar en Roncesvalles (Navarra) o en Somport (Aragón), en un trayecto que atraviesa después los territorios de La Rioja y Castilla y León en dirección a Galicia. Distancia: 800 km. aproximadamente A pie: 32 etapas aproximadamente. En bicicleta: unas 14 etapas.

Mapa del Camino de Santiago

Camino del norte Esta ruta se inicia en Irún y recorre el norte de España atravesando las regiones del País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia. El paisaje es uno de sus grandes atractivos ya que buena parte del recorrido transcurre a lo largo de la costa, entre las montañas y el mar Cantábrico. Distancia aproximada: 827 km. A pie: unas 35 etapas. En bicicleta: unas 18 etapas.

Peregrino en el Camino de Santiago

Camino primitivo Es el itinerario que reproduce el trayecto realizado por el rey Alfonso II el Casto en el siglo IX, cuando se descubrió la tumba del apóstol Santiago. El punto de partida es la ciudad de Oviedo y recorre los bosques y valles de Asturias hasta enlazar con el Camino francés en Palas de Rei. Distancia aproximada: 321 km. A pie: unas 13 etapas. En bicicleta: unas 7 etapas.

Consejos si vas a pie

Entrenamiento. Unos meses antes de comenzar el Camino es más que aconsejable planificar caminatas diarias probando ya el calzado que vayas a utilizar. Es una buena manera de que tu cuerpo se vaya habituando. Planificación. No existe una ruta única para realizar el Camino, sino que hay diferentes variantes como el Camino Francés (por el interior), el Camino del Norte (por la costa), etc. Lo mejor es decidir primero qué recorrido se va a hacer y a partir de ahí planear el punto de partida y las etapas según los días con los que cuentes. Lo normal es hacer entre 20 y 30 kilómetros diarios y resulta conveniente dejar algún día de descanso. Otras maneras de preparar el viaje es empaparse de la historia del Camino leyendo libros o viendo películas como “The Way” protagonizada por Martin Sheen.

Peregrino caminando al atardecer

El calzado. El calzado es un punto clave ya que va a acompañarte durante muchos kilómetros. Utiliza unas botas de montaña, resistentes al agua, que se adapten bien al pie (tienen que ser medio número más de lo que calzas habitualmente) y, a ser posible, que las hayas usado previamente. Si son nuevas, procura entrenar con ellas antes de ponerte en marcha. La mochila.  Es importante que sea anatómica y que no supere los 7 kilos o el 10% de tu peso. Piensa que van a ser muchos pasos y kilómetros hasta Santiago de Compostela con ella a la espalda. No caigas en la tentación de llevar “por si acaso”, porque a lo largo del camino encontrarás supermercados, farmacias y toda clase de tiendas donde vas a poder comprar cualquier cosa que necesites. El botiquín. Si no quieres que contrariedades como una ampolla o un dolor de cabeza se conviertan en un impedimento, es importante llevar algún analgésico, tiritas, gasas y vendas, agujas hipodérmicas, pomada contra los calambres o repelente de mosquitos.

Bota abandonada sobre indicador del Camino de Santiago

Consejos si vas en bicicleta

Entrenamiento. Antes de ponerte en marcha, conviene que entrenes ya que no es lo mismo pedalear cargado con las alforjas del equipaje que sin ellas. Planificación. Debes saber que hay tramos y etapas con variantes para los que hacen el Camino en bicicleta. Algunos de ellos transcurren por carretera. Suelen estar bien señalizados, aunque también los encontrarás descritos en guías específicas. La bicicleta. Si puedes elegir, lleva una bicicleta de montaña.  No te olvides de hacerle una puesta a punto a la máquina, revisando especialmente los frenos, el cambio y las ruedas.

Bicicleta en el campo al atardecer

Equipaje. En tu equipaje no puede faltar el casco, la ropa de ciclista, el chubasquero, los guantes y las zapatillas apropiadas. Por supuesto, no te olvides de los parches, el material y las herramientas para posibles averías. Albergues. Si duermes en albergues de peregrinos, procura acudir a los que sean de mayor capacidad, ya que hasta las ocho de la tarde tienen preferencia para alojarse los peregrinos que van caminando. En Santiago. Por si lo necesitas una vez en Santiago de Compostela, en la Oficina del Peregrino (rúa do Vilar) existe un servicio de consigna para mochilas y bicicletas.

Bicicleta en el Camino de Santiago

Consejos si vas a caballo

Preparativos. El Camino a caballo exige un mayor planificación de las etapas y más preparativos. Además de entrenar al animal unos meses antes para ir con la carga, es necesaria la visita al veterinario, vacunarlo y hacerle un seguro. Etapas. Hay que planificar las etapas y estudiarlas bien, teniendo en cuenta el desnivel, las dificultades técnicas, el descanso y el alojamiento previsto para el animal. Alojamiento y comida. Es conveniente concertar con antelación los sitios donde podrá pernoctar el caballo y preparar los sacos de pienso y forraje que comerá a lo largo de la ruta.  Documentación. Lleva siempre encima la documentación del caballo. Además, es recomendable tener algunos conocimientos básicos de primeros auxilios veterinarios y de herraje, ante posibles imprevistos. Llegada a Santiago. La entrada a Santiago de Compostela a caballo hay que avisarla varios días antes a la Policía Local (teléfono 092), para que te indiquen el horario y el recorrido que debes seguir. Además, te extenderán un permiso de entrada hasta la Plaza del Obradoiro, que te permitirá permanecer brevemente ante la Catedral.

Puente Romano en el Camino de Santiago

Equipamiento y documentación

La credencial y la "Compostela". La credencial del peregrino se debe sellar en cada etapa y te servirá para alojarte en los albergues de peregrinos. Se puede conseguir en el Centro Internacional de Acogida al Peregrino, cofradías, albergues y asociaciones de amigos del Camino de Santiago que existen en varios países. La credencial es distinta a la “Compostela", que se concede a aquellos que peregrinan por motivos religiosos o espirituales y que han hecho, al menos, los últimos 100 kilómetros a Santiago, ya sea andando o a caballo; o los últimos 200 kilómetros en bicicleta. Documentación. No olvides la documentación (DNI, pasaporte u otro documento identificativo), ni la tarjeta sanitaria. Si vas a caballo también deberás llevar la documentación y el seguro del animal. 

Catedral de Santiago de Compostela al atardecer

Equipo básico. En tu equipaje no puede faltar una botella de agua o una cantimplora, un gorro o sombrero, gafas de sol, crema de protección solar y la capa de agua por si llueve. Además de los artículos de aseo, lleva una toalla, unas chanclas para la ducha, papel higiénico, jabón para lavar la ropa y pinzas para tenderla. Si vas a dormir en albergues, el saco de dormir y la esterilla son imprescindibles.  Vestimenta. La vestimenta debe ir acorde a la época del año. Eso sí, procura que la ropa sea cómoda y que transpire. Lleva al menos un par de pantalones, camisetas, calcetines de algodón y un clazado cómodo para los descansos. También un jersey o algo de abrigo para por la noche. Botiquín. Un botiquín básico que incluya al menos tiritas, analgésicos, antiinflamatorios, gasas y vendas siempre viene bien.

Conchas de peregrino en la Catedral de Santiago

Alojamiento y alimentación

Alimentación. Conviene empezar la jornada desayunando fuerte. Los frutos secos, los dulces y la fruta te vendrán muy bien para reponer fuerzas a lo largo de la etapa. También procura beber mucha agua durante el trayecto, sin esperar a tener sed, para no deshidratarte. Por el camino encontrarás numerosas fuentes donde rellenar la botella o cantimplora. Menú del peregrino. En cuanto a las comidas y cenas, tienes toda clase de restaurantes, cafeterías y bares en los que, además de recuperar energías, podrás probar la gastronomía típica de cada lugar. En algunos locales también ofrecen el llamado “menú del peregrino” a buen precio. Elegir alojamiento. A lo largo de la ruta vas a encontrar distintos tipos de alojamiento para elegir según tus preferencias y necesidades: albergues de peregrinos, casas rurales, hoteles, Paradores de Turismo, hostales, campings… A veces, en determinadas circunstancias, es preferible optar por alojamientos distintos a los albergues de peregrinos, por ejemplo, si se viaja en grupo o con coche de apoyo. También es una opción cuando deseas quedarte algún día más en un sitio que te ha gustado especialmente, disfrutar de alguna fiesta o acontecimiento, o simplemente para hacer un alto en el camino.

Peregrinos cerca de un albergue en el camino de Santiago

Albergues de peregrinos. Hay albergues públicos que son gratuitos y otros en los que hay que pagar un pequeño donativo, destinado a cubrir los gastos de limpieza y mantenimiento. También hay albergues privados que cuestan un poco más. Normalmente, los públicos son los alojamientos que se llenan antes. Los albergues no se pueden reservar, las plazas se ocupan por orden de llegada, dando prioridad primero a los peregrinos que van a pie, después a los que van en caballo y luego a los que van en bicicleta. Horario. En los albergues, salvo por enfermedad, solo se permite una estancia máxima de una noche. Suelen abrir a mediodía y por la noche, a partir de las 21.00 o las 22.00 h., se hace “el silencio”: se evita hacer ruido para permitir el descanso de los demás. Por las mañanas, hay que salir antes de las 8 o las 9, para que puedan preparar el albergue para los peregrinos que lleguen ese día. En algunos albergues, además, el desayuno está incluido. Instalaciones alternativas. Cuando hay mucha demanda, en los meses de verano y en los años jacobeos, si todos los albergues están al completo a veces se habilitan otros espacios como polideportivos, iglesias, etc., para que los peregrinos pasen la noche.

Consejos y recomendaciones

Las etapas. Las etapas establecidas cubren generalmente tramos de entre 20 y 30 kilómetros diarios a pie; y de entre 60 y 70 kilómetros en bicicleta. Sin embargo, cada persona puede planificarse el recorrido en función de su edad, ritmo o condición física, haciendo etapas más largas o cortas según le convenga.

Señalización. Sigue siempre las flechas amarillas. Fíjate bien porque las encontrarás en muchos sitios: en muros, en el suelo, en árboles, piedras, postes, etc… Si en algún momento te pierdes o dudas, sólo tienes que preguntar, te indicarán encantados por dónde debes ir. También es recomendable llevar encima una buena guía o una app descargada en el móvil.

¡Buen camino! Esto es lo que suelen decirse unos peregrinos a otros cuando se encuentran. Porque el Camino también es eso: contactar con los otros, conectar con la naturaleza que te rodea y con uno mismo, formar parte de la historia de peregrinaje más antigua de Europa. 

Cuándo hacer la ruta

Desde la primavera hasta el otoño es buena época para lanzarse a esta experiencia, con la salvedad de que en julio y agosto puede llegar a hacer mucho calor y son los meses en los que hay más gente.