Puerto de Mallorca.

Planes para disfrutar las islas Baleares también en invierno

Clima suave, muchas horas de sol, naturaleza protegida, calas de aguas cristalinas… Son las islas Baleares, un pequeño paraíso en el Mediterráneo que puedes disfrutar todo el año. Te proponemos algunos planes para hacerlo en invierno, cuando podrás recorrer con más calma y menos turistas las islas de Mallorca, Ibiza, Menorca, Formentera y el archipiélago de Cabrera.

Ver las primeras floraciones de almendros

Los millones de almendros de las islas Baleares comienzan a florecer a finales de diciembre. De este modo, sus campos se visten de blanco fácilmente hasta el mes de marzo. La isla de Mallorca ofrece diferentes opciones para disfrutar de rutas paisajísticas. Podrás hacerlo a lo largo de toda la Serra de Tramuntana, en las inmediaciones de Selva, Bunyola o Marratxí  y en las proximidades de Son Servera (al noreste). Esta última celebra entre finales de enero y comienzos de febrero la feria de la Flor de Almendro. Por su parte, en la isla de Ibiza tiene lugar en fechas similares la Llum d’Ametller: una caminata nocturna en torno a los almendros de Santa Agnès de Corona y que concluye con cena a base de productos típicos y fiesta con música. Para completar tu experiencia alrededor de la floración de almendros, te recomendamos degustar algunas de las recetas baleares más típicas a base de almendras. Entre los dulces, destacan el gató (un pastel tradicional mallorquín) y los dulces navideños como el tambor de almendras, los amargos o la coca de almendras. En salados, sobresalen la sopa de almendras tostadas y los escaldums (guiso típico de pollo).

Degustar los productos más populares de su cocina a través de rutas gastronómicas

El aceite de oliva de Mallorca, el queso de Mahón y la sobrasada son algunos de los productos tradicionales de las islas Baleares que llenan de sabor sus platos. Te recomendamos puntos de interés para saborearlos y aprender sobre ellos. El paisaje de olivos centenarios lo puedes descubrir por ejemplo en la Serra de Tramuntana de Mallorca. Entre esta zona, Sóller y Orient existen cuatro rutas interesantes para recorrer olivares y visitar almazaras: el camino de Muleta, el barranco de Biniaraix, el camino de Font Garrover y el olivar de Coma-Sema. El pan con aceite (pa amb oli) y el aperitivo de aceitunas partidas aliñadas (olives trencades) son quizá las formas más sencillas de saborear los frutos del olivo mallorquín, pero su aceite de oliva está presente en casi toda la gastronomía balear.

El queso de Mahón es 100% natural y un ejemplo de preservación del entorno y la tradición en la isla de Menorca (tiene Denominación de Origen Protegida). Se elabora de forma completamente artesanal y las vacas de las que se obtiene la leche pastan en grandes fincas en torno a viviendas tradicionales (llocs) separadas con muros elaborados con el arte de la piedra en seco (declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO). Te recomendamos ir a Alaior y Es Mercadal para comprobarlo con visitas a sus queserías y actividades como talleres culinarios o degustaciones. En la web de turismo de Menorca encontrarás algunas de las más conocidas. Aunque hay distintas variedades de queso de Mahón, no olvides que el más tradicional es el curado y su sabor es el más intenso.

La sobrasada es el embutido más típico de las islas y se elabora con carne de cerdo junto a pimentón, sal y pimienta negra. ¿La mejor manera de degustarla? Sobre una rebanada de pan y, de forma opcional, acompañada de miel, azúcar o mermelada. Además, se utiliza como ingrediente en muchas recetas locales como el arròs brut (un arroz caldoso y especiado con productos de la huerta y carne). La zona más popular de su producción es el sureste de la isla de Mallorca, en lugares como Porreres, Montuïri, Felanitx, Campos o Santanyí. Algunas de sus fábricas se pueden visitar. Puedes consultarlas en la web del Instituto de Calidad Agroalimentaria de las Islas Baleares. Para completar tu ruta gastronómica por las islas, te indicamos algunos de sus platos más populares: caldereta de marisco, coca de trampó (ensalada a base de tomate, cebolla y pimiento sobre una masa crujiente), el peix sec (o pescado seco, sobre todo en Formentera), el tumbet mallorquín (elaborado principalmente con hortalizas de temporada), el bullit de peix (un guiso de pescado típico de Ibiza) o su dulce más clásico, la ensaimada.

Descubrir su naturaleza a través del deporte

En invierno, las islas Baleares son destino de cada vez más deportistas profesionales que las eligen para entrenar. Además, su agenda estos meses está cargada de competiciones en modalidades como ciclismo, atletismo, motor y vela principalmente. Por eso, si eres aficionado al deporte, estas islas son un buen destino de invierno. Sobre todo, si te gusta practicarlos al aire libre y en plena naturaleza. A la hora de disfrutar del cicloturismo podrás hacerlo en cualquiera de sus islas. Por ejemplo, en Formentera es prácticamente un estilo de vida y es fácil desplazarte por toda ella únicamente en bicicleta. Las islas de Mallorca e Ibiza disponen de cientos de kilómetros señalizados con rutas cicloturistas y las encontrarás para todos los niveles.

La marcha nórdica y el senderismo son también fantásticas opciones. En Mallorca se encuentra el primer parque de marcha nórdica, en Alcúdia, y la isla tiene dos senderos Gran Recorrido de interés. Son el GR-221 o ruta de la Piedra en Seco y el GR-222 (ruta Artà-Lluc), que descubren multitud de caminos rurales delimitados por paredes de piedra seca. Mientras, en Menorca el GR-223 o Camí de Cavalls rodea toda la isla por el litoral y pasa por muchas de sus playas más famosas. En Ibiza, la zona de Sant Antoni de Portmany es muy frecuentada para la práctica de la marcha nórdica y cada invierno puedes participar en las salidas guiadas que organizan desde el ayuntamiento. Por su parte, Formentera y La Cabrera tienen rutas de gran belleza por su entorno natural. En Formentera te recomendamos sus Rutas Verdes para la práctica de la marcha nórdica y el senderismo. En Cabrera, encontrarás ocho rutas.

Conocer su cultura con las fiestas tradicionales de invierno

¿Sabes que una de las celebraciones populares de Baleares está declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO? Se trata del Canto de la Sibila, una muestra de folclore religioso medieval que tiene lugar en las iglesias de la isla de Mallorca en la noche del 24 de diciembre. También de carácter religioso son los llamados Devallament (o descenso de Cristo de la cruz), un acto diferenciador de la Semana Santa en Baleares y que tiene lugar el Viernes Santo. En muchos casos, se trata de emotivas obras de teatro que se representan al aire libre en lugares emblemáticos. Algunos de los más populares son los de Palma, Pollença, Felanitx y Artà (en la isla de Mallorca), Es Mercadal (en la isla de Menorca) y el de Sant Antoni de Portmany (en la isla de Ibiza).

Las fiestas de Sant Antoni son quizá las más tradicionales del invierno balear. Tienen lugar los días 16 y 17 de enero y en la isla de Mallorca los destinos de Sa Pobla, Manacor, Artà, Pollença, Muro o Palma son idóneos para conocerlas. La gastronomía popular, el sonido de las zambombas y el fuego son sus protagonistas comunes. En Ibiza, el municipio de Sant Antoni festeja sus fiestas patronales, en las que podrás conocer los tradicionales bailes folclóricos de la isla. El día 1 de marzo se celebra el día de las Islas Baleares. Puedes informarte de todos los actos en las oficinas de turismo. Son comunes las visitas guiadas y las jornadas de puertas abiertas. Además, en Palma se organiza una muestra de cocina típica y un mercado en el paseo Sagrera. En Menorca, tendrás la oportunidad de conocer la cultura del caballo a través de la doma menorquina en Es Castell. Además, en Formentera podrás saborear su gran paella popular que se hace cada año.

Olvidar el tiempo con rutas para encontrarse a uno mismo

Paz y tranquilidad en ambientes rurales y marineros que transforman la noción del tiempo. Te proponemos un recorrido en las islas de Mallorca, Ibiza y Formentera para que lo compruebes. En Mallorca, la idea es recorrer pequeños pueblos de calles empedradas y con santuarios y monasterios con siglos de historia. Una ruta desde Valldemossa, donde se encuentran la bonita Cartuja y la ermita de la Santísima Trinidad (hoy habitada por monjes ermitaños y que se encuentra a unos 3 kilómetros del pueblo), hasta Escorca, donde está el Santuario de Lluc (uno de los símbolos de la isla), pasando por Petra, Felanitx, Pollença, Porreres, Algaida o Inca.

En Ibiza te proponemos un itinerario por sus iglesias blancas. Muchas se encuentran en parajes naturales y son ejemplos de la arquitectura ibicenca más tradicional. Es un modo de recorrer la Ibiza rural y puedes hacerlo con visitas a las iglesias de Sant Antoni (de las más antiguas), de Santa Eulària y de Es Cubells (ambas con vistas al mar Mediterráneo), de Sant Miquel de Balansat o la de Sant Carles de Peralta, entre otras. Además, recuerda que Ibiza está declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en reconocimiento de su biodiversidad y cultura. Para terminar, en Formentera te recomendamos un recorrido por sus faros, sobre todo si puedes hacerlo en distintos días para presenciar la puesta del sol desde ellos. El más famoso es el faro de La Mola, situado sobre un acantilado de más de 120 metros de altura. El faro de La Savina y el de Cap de Barbaria ofrecen también espectaculares vistas.



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