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Diversión garantizada más allá de los parques temáticos



Zoológicos, safaris, museos, rutas naturales... España cuenta con un amplio abanico de ofertas de ocio y diversión para los más pequeños, más allá de los grandes parques temáticos surgidos en los últimos años. En la última década, nuestro país ha visto proliferar una importante oferta de grandes parques temáticos: Terra Mítica en Benidorm, Port Aventura en Tarragona, Isla Mágica en Sevilla, Warner Bros Park en Madrid... Pero, paralelamente, ha surgido también una amplia gama de propuestas de ocio infantil, más centrada en el contacto con el medio ambiente y la ciencia que en vertiginosas montañas rusas.

De los muchos centros relacionados con la naturaleza que hay en España, los más clásicos son los grandes zoológicos, que permiten a los niños contemplar a los animales sin salir de la ciudad. El Zoo Acuarium de Madrid, uno de los más importantes del mundo, cuenta con delfinario, aquarium, un gran espacio para aves, y un recinto con más de 500 especies. Mientras, el Zoo de Barcelona sigue estando entre los mejores de Europa.

En cuanto a acuarios, España cuenta con el mayor de Europa, el espectacular L´Oceanográfic, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. El Aquarium Finisterrae de A Coruña propone todos los sábados, dentro de su programa Escuela de Científicos, pequeñas investigaciones para niños de 4 a 14 años, acompañadas por una suculenta merienda.

Otra opción con la que cuentan los niños son los grandes parques de la naturaleza, como Faunia, en Madrid; Selwo, en la Costa del Sol. El primero, con una superficie de 140.000 metros cuadrados, reproduce los principales ecosistemas del mundo, y cuenta, por ejemplo, con una curiosa sala de ambiente nocturno, para observar a las especies más noctámbulas sin ser vistos. En cuanto a Selwo, está un poco más enfocado hacia la aventura, y tiene dos centros: uno en Estepona, dedicado a aves y animales terrestres, y otro en Benalmádena, especializado en fauna marina. Selwo compagina, en un entorno habitado por más de 500 especies animales de los cinco continentes, actividades de ocio y educación medioambiental.

En esa línea, pero dando un mayor protagonismo al componente aventurero, están los safaris, donde los animales no viven en jaulas, y es imprescindible utilizar un coche para verlos. En el Safari Park de Aldea del Fresno, a una hora de Madrid, es posible transitar entre elefantes, rinocerontes, hipopótamos, jirafas...

Pero si lo que se pretende es que los niños vean a los animales en su hábitat, hay otras posibilidades, como los parques naturales. El de la Cuenca Alta del Manzanares, en La Pedriza (Madrid), organiza rutas guiadas para niños los fines de semana y festivos. Acompañados por monitores, los pequeños aprenden a diferenciar especies vegetales, conocen los escondrijos y costumbres de ardillas, buitres leonados, corzos...

Más al norte, en Villafáfila (Zamora), el Centro de Interpretación de la Naturaleza ofrece visitas concertadas para admirar la riquísima variedad avícola de las lagunas de esta zona. Y ya, en Asturias, una divertida propuesta, la Senda del Oso, propone una agradable ruta por una antigua vía férrea, entre las localidades de San Andrés y Teverga. Mientras recorren, a pie o en bici, una de las zonas más bellas de Asturias, los niños podrán conocer a “Paca” y “Tola”, los dos osos pardos que viven allí.

De vuelta a la ciudad, y en un plano más científico, los museos también pueden ser perfectos para que los niños aprendan mientras se divierten. Un clásico es el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, que periódicamente organiza actividades para que los chicos estén al tanto de los últimos descubrimientos científicos. Y en Valencia, el Museo de las Ciencias ofrece, por ejemplo, el espectáculo audiovisual El cielo de estrella, en el que los niños aprenden a identificar las principales constelaciones.

Y para conocer los orígenes del hombre, el Parque Arqueológico de Atapuerca (Burgos), propone itinerarios guiados que recrean la fauna del Pleistoceno, las cabañas del paleolítico y los poblados de la Edad de Bronce. Todo, para entretener y enseñar la Prehistoria a los más pequeños. No muy lejos de allí, las provincias de Soria y La Rioja proponen diversas rutas para visitar los yacimientos con huellas y restos de dinosaurios.





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