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Estaciones de esquí, un privilegio también en verano



Acercarse a una estación de esquí en verano puede ser una experiencia única. Desde los Pirineos hasta Sierra Nevada, las estaciones españolas son uno de los primeros destinos turísticos de Europa en el invierno, pero también en verano existe una amplia oferta de ocio, deportes y aventura que permite disfrutar de sus cuidadas instalaciones y de sus modernas infraestructuras hoteleras. Bicicletas de montaña, cañas de pescar, canoas, o excursiones son algunas de las alternativas al esquí en estos paradisíacos enclaves.

Sierra Nevada , en Granada; las cimas pirenaicas; las cumbres del Sistema Ibérico; los Picos de Europa. Montañas, todas ellas de singular belleza que en verano cambian la nieve por verdes praderas, lagos profundos y ríos de aguas bravas. Unos parajes excepcionales, de flora y fauna únicas, y surcados por caminos y senderos ideales para admirar o recorrer desde cualquiera de las más de treinta estaciones de esquí instaladas en un entorno natural de privilegio idóneo para practicar deportes de aventura.

Las alternativas son amplias y cubren todos los gustos y todas las edades. Desde el descanso y la relajación, hasta la práctica de las más variadas especialidades deportivas, como el tenis, la natación, paseos a caballo o en barca, tiro con arco, frontón y golf. Los más atrevidos pueden optar por la escalada, los descensos de barrancos y ríos, puenting, rafting, hydrospeed, windsurf, paseos en quad, tirolina, kayak o la espeleología.

Si el vértigo lo permite y se quieren vivir sensaciones inolvidables, se puede incluso disfrutar de paisajes únicos a vista de pájaro, bien sea mediante el parapente, los ultraligeros, vuelos delta o las ascensiones en globo. Experiencias que aún es posible superar, si decides contratar un vuelo panorámico en helicóptero para conocer las depresiones pirenaicas, como el Valle de Tena, junto a la estación de Panticosa.

Deportes y cursillos

Numerosas instalaciones deportivas de alta montaña ofrecen talleres de iniciación a la naturaleza, paseos en pony, mini golf, cursos de inglés, excursiones en canoa, puentes tibetanos, zonas de juegos que incluyen columpios, telas de araña gigantes, camas elásticas, o castillos hinchables. Para los aventureros se programan también cursos de primeros auxilios en el monte, o para orientarse y manejar la brújula, además de técnicas de acampada y supervivencia, como ocurre en Manzaneda, en el interior de Galicia. Sólo es cuestión de elegir.

Para tonificar el cuerpo y olvidarse del estrés no hay nada mejor que sumergirse en las aguas termales que brotan de los balnearios, como ocurre en Panticosa, en las cumbres del Pirineo central, un centro con baños termales, chorros, hidromasajes, vapor y sauna, entre otros servicios. Son muchos los balnearios que ofrecen sus servicios en España, instalaciones modernas y a su vez con años de historia, que se convierten en remansos de paz en enclaves naturales únicos.

Acercarse hasta las estaciones de montaña puede convertirse en la excusa perfecta para conocer mejor el interior de España, con pueblos recónditos que parecen sacados de una postal, y descubrir así el patrimonio histórico y artístico que esconden. Arte milenario disperso por la península, fiestas y tradiciones de comarcas, además de una riqueza gastronómica, rica en olores y sabores para satisfacer a los más exigentes paladares.





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