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La variedad, cantidad de roca y escuelas de escalada existentes en España, sitúa al país entre los lugares más frecuentados del mundo por los amantes del alpinismo. Las atractivas paredes cercanas a la Costa Blanca constituyen una excelente opción para disfrutar de la escalada con sol y agradable temperatura. El Peñón de Ifach, El Ponoch y el Puig Campana disponen de un buen número de trazados de escalada clásica y deportiva para todos los niveles. Estas tres zonas de escalada, muy cercanas entre sí, se localizan en las inmediaciones de la turística ciudad de Benidorm.

La acentuada y larga tradición montañera de los escaladores españoles, reconocida mundialmente por su intensa actividad, se manifiesta en las rutas trazadas en las colosales paredes del Mediterráneo. Los alrededores de Calpe y Benidorm, constituyen uno de los grandes atractivos de la zona al ofrecer la posibilidad de encontrar paisajes, pueblos y una escenografía natural bien distinta al habitual ambiente de costa. Estas singulares características del entorno invitan a la práctica de la escalada con el mar como de telón de fondo. La verticalidad de las soleadas paredes y las fisuras dibujadas en el Peñón, el Ponoch y el Puig Campana son una tentación irresistible para los amantes del deporte de la escalada y la montaña.

De mar y de montaña son Finestrat, Calpe y Polop de la Marina, las tres localidades del corazón de Alicante que hacen las funciones de campamento base para los aventureros, antes y después de la escalada.

El Peñón de Ifach

Situado en la localidad costera de Calpe, con sus trescientos cincuenta metros de caliza, es, junto con sus alrededores, la mejor opción para la práctica de la escalada. En general, la roca, es de buena calidad, aunque, dependiendo de la vertiente a escalar conviene tener precaución en los tramos finales.

Ya en el siglo XVIII, esta monumental roca era utilizada como punto de vigilancia para prevenir el ataque de los invasores que se acercaban por mar. Su silueta, adentrada en el Mediterráneo, es esbelta y muy atractiva, asemejándose a la imagen de un buque anclado en tierra.

Aunque predominan los recorridos de escalada clásica, en sus paredes también se pueden realizar vías de estilo deportivo, bien aseguradas. La escalada es muy bella y acrobática, con desplomes, techos y espectaculares placas verticales. El ambiente es extraordinario, en todo momento con el mar bajo los pies y al fondo la geométrica cumbre del Ponoch y las montañas alicantinas.

En el Peñón, muchas de las vías de escalada precisan de la utilización de material de autoaseguro: friends, figureros, cordinos e incluso estribos en algunas zonas.

El descenso se realiza cómodamente andando por un camino bien señalizado, el mismo que utilizan muchos turistas para acceder a la cumbre de esta asombrosa atalaya natural.

Puig Campana

A los pies de esta impresionante muralla de más de mil cuatrocientos metros de cota y junto al mar, se encuentra Finestrat, el pueblo del mar y la montaña, como se le denomina en la Marina Baixa. Contemplando la pared desde el mismo pueblo, ya se advierten las infinitas rutas que llevan a la cumbre, unas de gran longitud y otras más cortas y verticales, indicadas para la escalada deportiva.

Se diferencian perfectamente sus dos cumbres separadas en la cima por una característica depresión de forma rectangular. La vertiente sur y oeste de la montaña la recorren largos itinerarios de factura clásica de hasta los ochocientos metros de desnivel. Para la realización de estas vías es recomendable tener buenos conocimientos del uso de material de autoprotección y tener experiencia en la práctica de la escalada en grandes paredes.

El Ponoch

El león dormido, así es como se conoce popularmente esta roca de más de cuatrocientos metros de excelente roca caliza. Desde Polop de la Marina, localidad más próxima, la silueta del Ponoch dibuja en el cielo una línea que se asemeja a este animal en posición tumbada. Desde la primera vez que fue escalada, hace más de treinta años, hasta el momento, medio centenar de itinerarios recorren las paredes sur y este, sobre un magnífico escenario calcáreo con excelentes vistas al Mediterráneo. El camino de aproximación a la pared, no requiere más de media hora de camino desde el último punto accesible por carretera.

Las paredes, a tan sólo diez kilómetros del mar, se dividen en dos sectores conocidos como la Torre de en Media y el Tozal de Levante. Por su parte, la escalada en el Tozal, exige muy buena preparación física, algunos tramos, desplomados, sólo son superables utilizando métodos artificiales de escalada.

El descenso se realiza por el barranco intermedio que forman el Tozal y la Torre de en Medio, debiendo realizar algunos cortos tramos de rappel.

No obstante, también dentro de la Comunidad Valenciana, además de estas tres clásicas cumbres, se dispersan infinidad de escuelas de escalada perfectamente acondicionadas para el entrenamiento y la iniciación a tan emocionante especialidad, y que en España es posible practicar también junto al mar.





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