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Segovia © Grupo Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España

Localização

Comunidade autónoma:
Castilla y León

Província/Ilha:
Segovia

Segovia

  • x

    Património Mundial, certificação concedida pela UNESCO.


Segovia, cuya ciudad vieja y acueducto romano son Patrimonio de la Humanidad, se encuentra situada en una elevación del terreno, entre los cauces de los ríos Eresma y Clamores. Además del famoso Acueducto, multitud de iglesias románicas, Catedral y Alcázar componen un majestuoso paisaje que domina estas tierras castellanas. Su moderno Parador de Turismo es uno de los mejores lugares donde el viajero puede degustar el plato más típico de la ciudad: el cochinillo al horno. Asimismo, Segovia es un excelente punto de partida para recorrer la provincia y acercarse al palacio de La Granja o al Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, entre otras opciones.

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Tras ser un emporio militar bajo el Imperio romano, Segovia vive su época de esplendor durante la Edad Media, al convertirse en lugar de residencia de la corte de los Trastámara y ser un importante centro de actividad ganadera y textil. A este periodo se debe la construcción de un elevado número de edificios románicos, riqueza patrimonial que aún se conserva. La puerta de entrada al casco histórico de Segovia es el Acueducto romano, en la plaza del Azoguejo. Esta joya de ingeniería, construida bajo la Roma imperial (s. I), transportaba agua a la ciudad alta desde 15 kilómetros de distancia. Sus 163 arcos y sus 29 metros de altura, en su punto más alto, se sustentan gracias a sillares de piedra de la Sierra de Guadarrama sin argamasa, plomo o mortero. La Segovia Intramuros La ciudad intramuros nos reserva importantes construcciones medievales y renacentistas, como la Casa de los Picos, la Alhóndiga o el Torreón de los Lozoya. El primero de estos monumentos data del siglo XV y su fachada decorada con puntas de granito acoge actualmente a la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios. La Alhóndiga, un antiguo granero gótico, y el Torreón, estructura defensiva del siglo XIV, se dedican hoy a exposiciones culturales. Hasta llegar a la Plaza Mayor y la Catedral, llamada “la dama de las catedrales”, debemos detenernos en importantes templos religiosos. En la plaza de Medina del Campo se alza la iglesia de San Martín, donde los elementos mozárabes, románicos y mudéjares se despliegan por arquerías y capiteles. La antigua judería segoviana debía asentarse en un sector próximo a las murallas, ya que el Convento del Corpus Christi se levanta sobre La antigua Sinagoga Mayor. Por su parte, San Miguel fue el lugar elegido para la coronación de Isabel la Católica como Reina de Castilla. A un paso de la Plaza Mayor porticada encontramos uno de los últimos edificios góticos levantados en España, la Catedral. Empezada a construir en el siglo XVI en gótico tardío, en su factura destacan algunas piezas de la catedral vieja como un claustro gótico flamígero, la sillería del coro y la fachada principal. De datación más reciente son la puerta de San Frutos, el ábside, el retablo mayor (obra de Sabatini en estilo barroco) y el trascoro neoclásico de Ventura Rodríguez. En las capillas menores podemos observar esculturas de Juan de Juni y Gregorio Fernández. Estos nombres propios pertenecen a algunos de los mayores artífices del barroco y el neoclásico español. El Museo Catedralicio nos ofrece también una importante colección de arte religioso de diversas épocas históricas. El barrio de los Caballeros también se encuentra intramuros. Aquí se dan cita ricas casonas y palacios de familias nobiliarias como los palacios de la Floresta de Trifontane, Conde Cheste y Uceda-Peralta. Numerosos templos románicos se reparten por este barrio, como la iglesia de San Juan de los Caballeros (que alberga el Museo Zuloaga), San Nicolás (hoy Taller Municipal de Teatro) o San Esteban, construcción del siglo XIII cuya torre y atrio son una de las joyas del románico tardío español. Entre bellas muestras de la arquitectura militar medieval, como son la Torre de Hércules y el Torreón de Arias Dávila, se alza la iglesia de la Trinidad, uno de los templos románicos mejor conservados de la ciudad. Y en un extremo de este recinto amurallado, se perfila sobre un cortado el Alcázar, tras los jardines de la Reina Victoria Eugenia (en este enclave se alzaba la catedral vieja). En su exterior impresiona el conjunto formado por una torre de 80 metros y doce torrecillas más, y su foso defensivo. Diversos patios, salones y estancias pueden visitarse, e incluso subir a lo alto de la torre almenada y admirar el paisaje segoviano. La Segovia extramuros nos ofrece un itinerario entre plazas, jardines y numerosas construcciones románicas. Así, podemos acercarnos a la iglesia de San Millán, una de las mejores muestras del arte segoviano del siglo XII, con su torre mozárabe, su atrio y sus ábsides. Por su parte, destacan en San Clemente su ábside de arcos ciegos y en San Justo unas excepcionales pinturas románicas. Para conocer uno de los mejores artesonados mudéjares de Segovia tenemos que dirigirnos al monasterio de San Antonio el Real, antigua residencia de verano del rey Enrique IV. Aquí podremos admirar también piezas flamencas del siglo XV, mobiliario, libros, ropajes y esculturas de la época. También en Segovia podemos visitar la Casa-museo del escritor Antonio Machado y el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, pintor de renombre internacional. Fuera del casco urbano segoviano nos esperan las iglesias de San Lorenzo (románica con torre mudéjar) y de la Vera Cruz (de planta poligonal atribuida a la orden del Santo Sepulcro) y los monasterios de Santa Cruz la Real (en estilo gótico isabelino) y de El Parral (perteneciente al gótico florido). Segovia al completo La provincia de Segovia nos ofrece diversas rutas para conocer su historia, su arte y su cultura. El palacio de La Granja de San Ildefonso, el Centro de Interpretación de la Naturaleza de Valsaín y el palacio y bosque de Riofrío son algunos de los puntos de interés de la Ruta de los Reales Sitios. La Ruta del Mudéjar nos pondrá en contacto con este peculiar estilo artístico en lugares como Santa María la Real de la Nieva, Coca o Cuellar. Otro de los mayores atractivos de Segovia es su Ruta de los Castillos, en la que además de la arquitectura defensiva de Turégano y Castilnovo podemos visitar las localidades de fuerte sabor medieval de Fuentepelayo y Sepúlveda. El Parque Natural de las Hoces del Río Duratón y su iglesia de Santiago nos mostrarán excepcionales paisajes. Y para acercarnos a la arquitectura popular, nada mejor que realizar la Ruta de los Pueblos Serranos, que nos llevará a Sotosalbos, Pedraza y Riaza. Cualquier punto de la provincia es un buen lugar para degustar la cocina segoviana. Los judiones de La Granja, la sopa castellana (de ajo y pan) y los asados de cochinillo y cordero, se suman a calderetas (guisos de carne) y platos de caza. El chorizo de Cantimpalo tiene merecida fama, al igual que el ponche segoviano. Los vinos de la Denominación de Origen Ribera del Duero acompañarán a estos manjares. El restaurante del Parador de Turismo de Segovia nos ofrece una amplia carta en la que podemos probar alguno de estos platos, preparados en horno de leña. Sus modernas instalaciones nos brindan una de las mejores vistas de la ciudad.

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