En Aragón, al noreste de España, hay lugares donde el sosiego toma forma y el silencio se convierte en la mejor compañía. Son los monasterios, construidos hace siglos en parajes que transmiten una paz infinita. En ellos habitaron nobles y reyes, y también encontraron inspiración poetas y escritores. ¿Quiere olvidarse del mundo? Aquí es muy fácil.
Un viaje plácido en el que disfrutar del arte, la historia y la naturaleza. ¿Le apetece? Entonces adéntrese en las tierras de Aragón, a la búsqueda de sus antiguos monasterios. A lo largo de sus tres provincias (Huesca, Zaragoza y Teruel) podrá visitar una veintena de conventos y abadías. Son monumentos de diferentes estilos, algunos continúan acogiendo comunidades religiosas, y en otros incluso podrá dormir. Para llegar a ellos lo más cómodo es utilizar el coche, ya que la mayoría se sitúan en lugares apartados. No obstante, el desplazamiento merece la pena porque tendrá la oportunidad de descubrir paisajes sorprendentes, edificios que son obras de arte y, sobre todo, mucha tranquilidad. Es recomendable acudir antes a las oficinas de turismo de las localidades cercanas, donde le facilitarán toda la información necesaria al respecto (cómo llegar, visitas guiadas, alojamientos, etc).
Atrapados por la calma
Un buen punto de inicio puede ser la ciudad de Zaragoza. A sólo 10 kilómetros le espera la Cartuja de Aula Dei y su iglesia gótica, donde se conservan siete pinturas murales realizadas por Goya en su juventud. Sin salir de la provincia de Zaragoza también podrá conocer los tres monasterios cistercienses de Aragón: el de Veruela, a 15 kilómetros de Tarazona, que se convertirá en Parador de Turismo en el futuro; el de Nuestra Señora de Rueda, a 74 kilómetros de la capital zaragozana, que le ofrecerá su singular hospedería para pasar la noche; y el de Piedra, a 15 kilómetros de Calatayud, donde le darán ganas de quedarse para siempre cuando vea su lujoso hotel y sus fabulosos jardines con cascadas.
Al abrigo de la naturaleza
En la zona de Teruel, a 61 kilómetros de Alcañiz y en medio de un recogido valle de pinos, el monasterio de Santa María del Olivar le dará alojamiento. Este convento, edificado entre los siglos XIII y XVII, dispone de hospedería, zona de acampada, albergue juvenil e instalaciones deportivas. Sin embargo, es en la provincia de Huesca donde encontrará el mayor número de monumentos de este tipo. A 20 kilómetros del municipio de Jaca, le recibirá el espectacular San Juan de la Peña, protegido por inmensas rocas. No se pierda su claustro románico y el paseo hasta el “Balcón de los Pirineos”, desde donde podrá contemplar las cumbres pirenaicas. Y si lo desea podrá alojarse en el llamado Monasterio Nuevo.
Todavía le quedará mucho por ver: la Colegiata de Alquézar, en la Sierra de Guara; San Pedro el Viejo en la ciudad de Huesca, que posee uno de los claustros románicos más bellos de España; Santa María de Sigena, cuyas excepcionales pinturas se exhiben en el Museo Nacional de Arte de Cataluña; el santuario de Nuestra Señora del Pueyo, enclavado en un monte de 603 metros cerca de Barbastro, donde podrá pernoctar; la sobria monumentalidad de San Pedro de Siresa, en los Pirineos…
Estos sitios son sólo un ejemplo de lo que le espera. En España, volverá a disfrutar de la armonía y la tranquilidad. En los monasterios de Aragón.
Más información:Monasterios de Aragón
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