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Faros de Galicia: los guardianes del fin del mundo




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Galicia

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Miran de frente al mar, altivos, desde las cimas de los montes, mientras alumbran a los navegantes de las aguas que un día fueron conocidas como “las del fin del mundo”. Son los faros de Galicia, al noroeste de España. Hermosas construcciones que parecen vigilar la costa y que te invitamos a descubrir en un recorrido de acantilados, playas, islas y bellos pueblos pesqueros. Descubre de dónde provienen las luces nocturnas del Océano Atlántico en plena España Verde.

La costa de Galicia destaca por su forma irregular, llena de cabos y pequeñas islas próximas. Un paraíso que te encantará si eres amante de la naturaleza. Además, en tu viaje por esta tierra marinera, te estarán esperando multitud de faros, sencillas construcciones, remansos de paz, testigos de naufragios, salvadores de marineros, que en muchos casos continúan funcionando. Aunque en Galicia encontrarás rutas independientes que posee cada municipio por su faro y casco histórico, te proponemos un recorrido genérico por algunos de los faros principales de toda la zona como el de Fisterra o la Torre de Hércules. ¿Nos acompañas? La luz de los faros nos guía.

Puedes comenzar el viaje al sur de Galicia, en Pontevedra, pues en la bella zona de Baiona te espera el faro rectangular de Cabo Silleiro, cuya linterna puede verse a 64 kilómetros. Cuando llegues, fíjate bien, porque sus alrededores son un impresionante mirador a 85 metros sobre el nivel del mar desde el que contemplarás ruinas de una batería de tiro de la armada, el país de Portugal o las Islas Cíes.

Los faros más occidentales de Europa

El viaje nos lleva hasta A Coruña, cuyos faros, los más occidentales de Europa, están situados en cabos míticos. Al sur, en Ribeira, hallarás el sencillo faro de Cabo Corrubedo, donde te enamorarás de la panorámica de la Ría de Arousa y podrás alojarte en un hotel situado a 100 metros. Siguiendo hacia el norte por la costa, aparece la señorial Muros y su faro en la punta Queixal del Monte Louro. Te encantará ver su silueta cuando te aproximes por una carretera que discurre por la falda del monte. Una vez contemplado, te recomendamos las playas cercanas de Ancoradoiro o Lariño. La próxima parada, ideal para dejarse llevar por la inmensidad del océano, es Carnota y su faro con torre cilíndrica de Punta Insua. Esta zona, te ofrecerá monumentales hórreos y la playa más extensa de Galicia, con más de seis kilómetros de longitud.

El siguiente turno es para uno de los enclaves más especiales del mundo, el faro de Cabo Fisterra (“fin de la tierra”), el extremo más occidental de Europa desde que lo descubrieron los romanos, cuando se creía que el sol se apagaba cada noche allí y más allá había monstruos. En esta tierra de leyendas, el mar lo envuelve todo y es especial por ser el final del Camino de Santiago, donde los peregrinos queman su ropa para purificarse. Asómate a un paisaje único desde los alrededores de este emblemático faro octogonal y bonita balconada y contempla la roca del Centulo (demonio), donde multitud de buques naufragaron. Uno de sus atractivos es que posee un hotel, O Semáforo, situado junto a él.

Seguro que tras esta experiencia quieres más. Prosigue por el norte hasta Muxía y su faro de Cabo Touriñán, también en la bella Costa da Morte y donde te impresionará la fuerza con la que azota el mar o las migraciones de aves. En verano resulta ideal para contemplar a los “percebeiros”, trabajadores que arriesgan su vida en busca de percebes. Antes de llegar a la ciudad de A Coruña, no debes perderte otros dos faros imprescindibles. El primero es el del Cabo Vilán, en Camariñas (cuyo nombre se debe a los encajes realizados por sus mujeres), uno de los más hermosos y el primero de España que usó la luz eléctrica. Además, no dejes de ver el faro blanco de Punta Laxe, en Laxe, pues también se sitúa en un espacio natural privilegiado.

Más al norte, en la ciudad de A Coruña, conocida como “el Balcón del Atlántico”, su Torre de Hércules te recibirá. Al llegar a este faro del siglo II d.C., abre bien los ojos, porque estarás ante el símbolo de la ciudad. Se trata del más antiguo del mundo en funcionamiento y cuenta la leyenda que fue Hércules quien lo construyó y enterró allí a un gigante. Su principal ventaja es que puede acceder a su interior a través de unas excavaciones y subir por una escalera hasta alcanzar su magnífico mirador a más de 60 metros de altura. Encontrarás además un museo en sus estancias y un Parque Escultórico en sus alrededores. Siente el olor a sal y la brisa marina en tu rostro.

El viaje continúa hasta Oleiros y su faro con enrejado de piedra en Punta de Mera. Desde allí divisarás las rías de Coruña o Ares. De esta manera llegarás hasta Ferrol y su faro del Cabo Prior, en el pasado lugar de paso para ballenas. Con 100 metros de altura y una gran torre hexagonal, te impresionará comprobar cómo el cabo desciende bruscamente hasta el mar o las preciosas playas de Santa Comba o Ponzos. A un kilómetro, encontrarás una pensión donde alojarte.

Lejos de la civilización aparece la próxima propuesta, el faro de Punta Candelaria, en Cedeira. Aunque el trayecto para llegar supone un descenso con curvas, te merecerá la pena realizarlo por la vista de islotes próximos. La última parada de A Coruña es Mañón y su faro del siglo XIX del Cabo Estaca de Bares. Además de poseer un observatorio ornitológico y molinos de agua en sus alrededores, es el enclave donde el Atlántico y el Mar Cantábrico se unen. Prueba a alojarse en su hotel rural próximo, el Semáforo de Bares.

Faros del Mar Cantábrico

El viaje aún te depara gratas sorpresas, pues llegamos a Lugo, la zona norte de Galicia, donde te recomendamos conocer dos bellos faros. El primero se sitúa en Xove, concretamente en Punta Roncadoira. ¿Qué hallarás a los pies de esta torre cilíndrica? El azul intenso del Mar Cantábrico, las islas de Os Farallóns y la de Sarón y un lugar casi salvaje donde contemplar el horizonte. Hacia el este, llegarás al final de la aventura, en Ribadeo, en su faro de Illa Pancha. Se trata de una isla a la que se accede por un puente hasta alcanzar el mirador que rodea al faro. ¿Un último consejo? No te pierdas en esta zona la espectacular y mágica playa de Las Catedrales.

Además de autovías, Galicia posee una extensa red de carreteras secundarias que te permitirán llegar a estas zonas, aunque te recomendamos usar ropa y calzado cómo para acceder a cada destino y que para más información visites las oficinas de turismo de cada localidad. Seguro que al final de esta experiencia te sentirás renovado. Porque en este viaje no sólo pasearás por encantadores pueblos marineros, sino que serás un observador privilegiado de los faros de Galicia, lugares míticos con un magnetismo especial. Ve los atardeceres, siente el rugir de las olas, lee un buen libro al borde de un acantilado, date un relajante baño, deja que tu vista se pierda en la inmensidad, pero sobre todo, retén en tu memoria la luz de estos faros abriéndose paso en la oscuridad.





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