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Camino de Santiago: consejos prácticos

Hay diferentes formas de hacer el Camino de Santiago: a pie, en bici, a caballo… Todas te permitirán descubrir la riqueza cultural y natural que posee España. Elige tu opción y disfruta de la experiencia como más te guste. A continuación te presentamos algunas recomendaciones que te harán más cómodo el viaje.

Si vas a pie…

-        La mochila es fundamental. Con una de 40 litros de capacidad, de tipo anatómico, es suficiente. Conviene que la lleves sujeta a las caderas para soportar mejor el peso. También debe contar con compartimentos y bolsillos laterales para no tener que deshacerla cada vez que quieras sacar algo.

-        Respecto al peso, rige la máxima “menos es más”. La mochila no debe pesar más de 7 kilos o del 10% de tu peso. Piensa que van a ser muchos pasos y kilómetros hasta Santiago de Compostela cargado con ella a la espalda. No caigas en la tentación de llevar “por si acaso”, porque a lo largo del camino encontrarás supermercados, farmacias y toda clase de tiendas donde vas a poder comprar cualquier cosa que necesites.

-        El saco de dormir, la capa de lluvia y la esterilla son imprescindibles. También la documentación (DNI, pasaporte u otro documento identificativo, y la tarjeta sanitaria) y un botiquín básico. No te olvides de meter una botella de agua o la cantimplora y, además del aseo, lleva una toalla, jabón para lavar la ropa y pinzas.

-        El calzado es otro punto clave. Utiliza unas botas de montaña, resistentes al agua, que se adapten bien al pie (tienen que ser medio número más de lo que calzas habitualmente) y, a ser posible, que las hayas usado previamente. Si son nuevas, procura entrenar con ellas en casa antes de ponerte en marcha.

-        Ponte calcetines de algodón, siempre secos y bien colocados, para evitar rozaduras y ampollas. Un remedio eficaz para prevenirlas es aplicar vaselina en los pies. Llévate también unas chanclas para la ducha y para descansar los pies al final de cada etapa.

Si vas en bici…

-        Debes saber que hay tramos y etapas con variantes para los que hacen el Camino en bicicleta. Algunos de ellos transcurren por carretera. Suelen estar bien señalizados, aunque también los encontrarás descritos en guías específicas.

-        Si puedes elegir, lleva una bicicleta de montaña. Antes de ponerte en marcha, conviene que entrenes ya que no es lo mismo pedalear cargado con las alforjas del equipaje que sin ellas.

-        No te olvides de hacerle una puesta a punto a la máquina, revisando especialmente los frenos, el cambio y las ruedas. En tu equipaje no puede faltar el casco, la ropa de ciclista, el chubasquero, los guantes y las zapatillas apropiadas. Por supuesto, no te olvides de los parches y las herramientas para posibles averías.

-        Si duermes en albergues de peregrinos, procura acudir a los que sean de mayor capacidad, ya que hasta las ocho de la tarde tienen preferencia para alojarse los peregrinos que van caminando.

-        Por si lo necesitas una vez en Santiago de Compostela, en la Oficina del Peregrino (rúa do Vilar) existe un servicio de consigna para mochilas y bicicletas.

Si vas a caballo…

-        El Camino a caballo exige mayores preparativos. Además de entrenar al animal para ir con la carga, es necesaria la visita al veterinario, vacunarlo y hacerle un seguro.

-        Conviene concertar con antelación los sitios donde pernoctará el animal y preparar los sacos de pienso que comerá a lo largo de la ruta.

-        La entrada a Santiago de Compostela a caballo hay que avisarla varios días antes a la Policía Local (teléfono 092), para que te indiquen el horario y el recorrido que debes seguir. Además, te extenderán un permiso de entrada hasta la Plaza del Obradoiro, que te permitirá permanecer brevemente ante la Catedral.

Alojamiento en el Camino

A lo largo de la ruta vas a encontrar distintos tipos de alojamiento para elegir según tus preferencias y necesidades: albergues de peregrinos, casas rurales, hoteles, Paradores de Turismo, hostales, campings…

• Albergues de peregrinos

-        Hay albergues públicos que son gratuitos y otros en los que hay que pagar un pequeño donativo, destinado a cubrir los gastos de limpieza y mantenimiento. También hay albergues privados que cuestan un poco más. Normalmente, los públicos son los que se llenan antes.

-        Cuando hay mucha gente, en los meses de verano y en los años jacobeos, si todos están al completo a veces se habilitan otros espacios como polideportivos, iglesias, etc., para que los peregrinos pasen la noche.

-        Los albergues no se pueden reservar, las plazas se cubren según van llegando peregrinos. Los que viajan andando tienen prioridad, después los que van a caballo y luego los que van en bicicleta.

-        En los albergues sólo se puede estar una noche, salvo caso de enfermedad. Suelen abrir a mediodía y por la noche, a partir de las 21.00 o las 22.00 h., se hace “el silencio”, es decir, se evita hacer ruido para permitir el descanso de los demás. Por las mañanas, hay que salir antes de las 8 o las 9, para que puedan prepararlos para los peregrinos de ese día. En algunos, además, el desayuno está incluido.

• Otros alojamientos

-        Durante tu viaje, hallarás diferentes posibilidades en las poblaciones por las que vas a pasar. Puedes elegir desde el trato familiar que ofrecen las casas rurales, hasta el encanto de dormir en edificios monumentales que han sido restaurados como es el caso, por ejemplo, del Parador de León o de Santiago de Compostela.

-      Además, es la mejor opción cuando te apetece quedarte unos días para conocer algún lugar que te haya gustado especialmente; para disfrutar de una fiesta o acontecimiento, o si simplemente quieres hacer un alto en tu recorrido.

- También es recomendable que elijas otras alternativas distintas a los albergues de peregrinos si viajas con coche de apoyo o con un grupo grande.

También te conviene saber…

• Etapas

- Las etapas establecidas cubren generalmente tramos de entre 20 y 30 kilómetros diarios a pie; y de entre 60 y 70 kilómetros en bicicleta. Sin embargo, cada persona puede planificarse el recorrido en función de su edad, ritmo o condición física, haciendo etapas más largas o cortas según le convenga.

• Señalización

- Sigue siempre las flechas amarillas. Fíjate bien porque las encontrarás en muchos sitios: en muros, en el suelo, en árboles, piedras, postes, etc… Si en algún momento te pierdes o dudas, sólo tienes que preguntar, te indicarán encantados por dónde debes ir.

• Alimentación

- Conviene empezar la jornada desayunando fuerte. Los caramelos, dulces y frutos secos te vendrán muy bien para reponer fuerzas a lo largo de la etapa. También procura beber mucha agua durante el trayecto, sin esperar a tener sed. Por el camino encontrarás numerosas fuentes donde rellenar la botella o cantimplora.

- En cuanto a las comidas y cenas, tienes toda clase de restaurantes, cafeterías y bares en los que, además de recuperar energías, podrás probar la gastronomía típica de cada lugar. En algunos locales también ofrecen un “menú del peregrino” a buen precio.

• Vestimenta

- La vestimenta debe ir acorde a la época del año. Desde la primavera hasta el otoño es un buen período para emprender el Camino, siempre teniendo en cuenta que julio y agosto son los meses de más calor y en los que hay más gente.

- Procura que la ropa sea cómoda y que transpire. Lleva también un jersey o algo de abrigo para por la noche, un gorro para protegerte del sol y crema de protección solar.

• Credencial

- La credencial te servirá para alojarte en los albergues de peregrinos. Te la pueden hacer en el mismo albergue donde comiences el Camino; o también puedes conseguirla antes del viaje, acudiendo a las asociaciones de Amigos del Camino.

- La credencial es distinta a la “Compostela”: ésta se concede a aquellos que peregrinan por motivos religiosos o espirituales y que han hecho, al menos, los últimos 100 kilómetros a Santiago andando o a caballo, o los últimos 200 kilómetros en bicicleta, principalmente.