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Flores

La vegetación en España

La variedad climática que presenta España tiene como principal consecuencia la distinción básica de dos tipos de vegetación muy diferenciados: la España cálida y la España húmeda.

La diversidad climática que impera en España marca una clara diferencia entre dos tipos de vegetación muy distintos. Por una parte, encontramos, en la zona cantábrica, una vegetación exuberante, con amplios bosques caducifolios en donde la especie más característica es el roble común, seguido por tilos, castaños, olmos, fresnos, arces o avellanos. Además, observamos en esta zona planicies cubiertas de un denso matorral atlántico, formado por brezos, helechos y aliagas. Asimismo, crecen hayas en las montañas medias y hay bosques de abetos en las zonas más frescas del Pirineo y del sistema Penibético. La segunda gran zona de vegetación en España viene determinada por un clima de aridez estival y presenta, a su vez, dos grupos de vegetación: la de la Meseta y la depresión ibérica por una parte, y la de la España mediterránea, por otra. Destacan las tierras sin cultivar y muy pocos bosques en los que la especie dominante es la encina, invadida por la introducción del pinar en distintas épocas. Así, en la Meseta encontramos bosques de encinas y alcornoques y, en lugares más secos como el valle del Ebro, Extremadura o La Mancha, predomina el matorral, salpicando el paisaje con pequeños arbustos muy distantes unos de otros. Otros árboles que abundan en esta España seca son el quejigo, el pino carrasco o el pino piñonero. La estepa es común en el oeste de Andalucía y Levante.