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Murallas de Ávila

Localización

Comunidad Autónoma:
Castilla y León

Provincia/Isla:
Ávila

Ávila

  • x

    Patrimonio Mundial, certificación concedida por la UNESCO.


Al abrigo de la Sierra de Gredos se alza Ávila, declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Tras las murallas de esta capital castellano-leonesa se esconde un valioso conjunto de iglesias y palacios renacentistas, testigo del esplendor pasado de la urbe como centro de producción textil. Su condición de cuna de Santa Teresa de Jesús ha dejado en toda la ciudad, tanto dentro como fuera del recinto amurallado, un gran número de edificios religiosos vinculados a la vida de la mística. La Comisión Europea ha concedido a Ávila el premio de 2010 a la Ciudad Accesible. Los excelentes asados y el famoso chuletón de ternera de Ávila son sólo una parte del rico recetario de la provincia, sin olvidar, en el apartado de repostería, las célebres yemas de Santa Teresa.

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La dilatada historia de Ávila comienza con el primitivo asentamiento celtíbero de los vetones hacia el 700 a. C. Con la llegada de los romanos en el s. III a. C. se procedió a la construcción de la primera muralla, lo que convirtió a Ávila en un importante enclave defensivo. Tras varios siglos de decadencia, en el siglo XI la ciudad fue repoblada y reconstruida. Según cuenta la tradición, Raimundo de Borgoña, yerno del rey Alfonso VI, fue el encargado de supervisar la reconstrucción de la muralla sobre las ruinas de la antigua fortificación romana. La época de mayor esplendor de esta ciudad llegaría en el siglo XVI, momento en que la manufactura lanar permitió el despegue económico de la urbe. Durante ese periodo de bonanza se construyeron en la ciudad numerosos edificios civiles y religiosos que aún perviven en el casco histórico de la localidad. El símbolo de la ciudad es la muralla, uno de los recintos amurallados medievales mejor conservados de Europa. Sus dos kilómetros y medio de perímetro se encuentran jalonados por casi 2.500 almenas, un centenar de torres, seis puertas y tres portillos. La puerta de los Leales, una de las entradas principales a la ciudad antigua, desemboca directamente en la Catedral, templo con aspecto de fortaleza que fue erigido entre los siglos XII y XIV y cuyo ábside, denominado cimorro, está adosado a la muralla constituyendo el cubo defensivo más voluminoso del baluarte. Mientras que en su fachada se superponen elementos góticos y barrocos, en el interior destacan los minuciosos relieves del trascoro y el sepulcro de El Tostado, realizado en alabastro. El Museo Diocesano acoge diversas obras de arte, entre las que destaca una monumental custodia procesional, obra de Juan de Arfe. Intramuros, se entremezclan rincones de aspecto medieval, como la plaza de los Dávila, con más de una docena de casas renacentistas de noble linaje, entre las que se pueden mencionar la mansión de los Velada, el palacio de los Valderrábano o el de Núñez Vela. Pero la construcción más sorprendente del entorno es el palacio de los Dávila. Se trata de una recia fortaleza formada en realidad por cuatro casas, la más antigua de ellas del siglo XIII. El conjunto destaca por sus almenas y por una famosa ventana de origen renacentista. Muy cerca se encuentra el Torreón de los Guzmanes, levantado en el siglo XVI y que actualmente alberga la Diputación Provincial. Son sólo algunas de las más de cien casonas y residencias palaciegas que existieron en Ávila entre los siglos XVI y XVIII, hecho que queda reflejado en el nombre completo de la ciudad, denominada Ávila de los Caballeros. La plaza del Mercado Chico, lugar en el que se emplazaba el antiguo foro romano, es el centro de la ciudad. A ella dan las fachadas del Ayuntamiento y de la iglesia de San Juan, reconstruida en los siglos XV-XVI. A lo largo de su historia, Ávila fue cuna de famosos místicos españoles, como Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz. Este hecho se pone de relieve en el gran número de iglesias y conventos que se encuentran dispersos por toda la ciudad. En la plaza de La Santa se encuentra el convento homónimo, construido en 1636 sobre la casa natal de Santa Teresa de Jesús. El edificio, de portada barroca, alberga un importante conjunto de tallas realizadas por el escultor Gregorio Fernández, además de una capilla dedicada a la Santa que destaca por su profusa ornamentación. En el interior existe un huerto en el que, según la tradición, jugó de niña la mística abulense. Ávila extramuros Fuera del recinto amurallado, se encuentra el monasterio de la Encarnación, erigido en el siglo XVI y donde Santa Teresa vivió como religiosa durante más de 20 años. En él merece la pena detenerse en los lugares frecuentados por la escritora, como su celda o la capilla de la Transverberación. Otra edificación importante es la basílica de San Vicente, levantada en el siglo XII junto al lugar en que fueron martirizados tres santos en época de Diocleciano. Este templo está considerado el más bello ejemplo románico de la ciudad, si bien posee otros elementos arquitectónicos que fueron añadidos con posterioridad. El exterior del edificio se encuentra presidido por tres magníficos ábsides, la portada occidental, conocida también como el Pórtico de la Gloria de Ávila, y la fachada sur. Mientras, en el interior sobresalen las bóvedas y se puede admirar el sepulcro de los tres mártires, un importante monumento funerario protogótico atribuido al maestro Fruchel. Detrás de la basílica se encuentra la iglesia de San Andrés, de época románica y que guarda en su interior los capiteles historiados más importantes de cuantos se conservan en la capital. La también románica iglesia de San Pedro, que data de los siglos XII-XIII, es una de las más antiguas de la ciudad. La sobriedad que caracteriza a esta construcción atrajo desde hace siglos a los personajes más relevantes de la sociedad abulense. Un gran rosetón cisterciense en su portada y los tres ábsides que posee son sus elementos más destacados en el exterior. Dentro, la escasa ornamentación contrasta con el interesante conjunto de pinturas y retablos que posee. Fuera de las murallas, aunque muy próximo a la puerta de Los Leales, se sitúa el palacio de los Deanes. Originariamente, tal y como su propio nombre indica, esta monumental casa del siglo XVI fue construida para albergar a los sucesivos deanes (clérigos responsables de la administración del cabildo catedralicio) que tuvo Ávila a lo largo de su historia. Lo primero que llama la atención es su fachada renacentista, que presenta doble hilera de columnas, está decorada con escudos de estilo plateresco y coronada por pináculos barrocos. Estos elementos transmiten al conjunto un innegable aspecto señorial. En el interior, un edificio principal y varias dependencias se estructuran alrededor de un patio de dos galerías con arquerías góticas. Estas instalaciones albergan en la actualidad el Museo Provincial, que contiene interesantes secciones de arqueología, etnografía y bellas artes. El museo cuenta, además, con un edificio anejo, la antigua iglesia de Santo Tomé el Viejo (siglo XII). Tradicional residencia estival de los monarcas españoles, el monasterio de Santo Tomás fue concluido en 1493 en estilo gótico isabelino durante el reinado de los Reyes Católicos. El conjunto se encuentra presidido por una monumental iglesia de una sola nave cubierta por bóvedas de crucería y varias capillas laterales. En el centro del crucero se encuentra el bello sepulcro del Infante don Juan, hijo de los Reyes, esculpido en mármol por Domenico Fancelli. Destaca, asimismo, un magnífico retablo realizado por Berruguete y el coro elevado. La zona conventual se ordena en torno a tres claustros –del Noviciado, del Silencio y de los Reyes- con rica ornamentación. Mientras, las antiguas dependencias reales acogen el Museo Oriental, que exhibe una interesante colección de obras procedentes del Extremo Oriente. La visita a esta ciudad milenaria puede finalizar en el mirador de los Cuatro Postes, desde el que se contempla una de las más bellas estampas del conjunto medieval amurallado. Gastronomía y alrededores En cualquiera de los restaurantes de la capital abulense es posible descubrir la excelente gastronomía de la zona. Sobresalen los excelentes asados de cochinillo y cordero, además del famoso chuletón de ternera de Ávila. Tanto la carne de ternera avileña como las judías de El Barco de Ávila poseen Denominación de Origen propia. Gran parte de la fama de la repostería abulense se debe a las yemas de Santa Teresa (a base de huevo y azúcar). Existe una variada oferta de alojamientos en la capital. Adosado a las murallas, el Parador de Ávila está situado sobre el antiguo palacio de Piedras Albas. Dentro de la provincia abulense se encuentran importantes localidades, como Arévalo, bello ejemplo del mudéjar abulense y declarada Conjunto Histórico Artístico; Madrigal de las Altas Torres, lugar de nacimiento de la reina Isabel la Católica; Las Navas del Marqués, con el castillo de Magalia; El Barco de Ávila, donde sobresalen la iglesia gótica de Nuestra Señora de la Asunción (s. XIV) y el Castillo de Valdecorneja. Entre los hallazgos arqueológicos de la provincia merece la pena visitar el Castro de Cogotas, uno de los yacimientos más importantes de España, y los Toros de Guisando, esculturas pétreas de origen celta. Por último, el Parque Regional de la Sierra de Gredos supone una buena alternativa para los amantes de la naturaleza.

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