Navegar por los escenarios fluviales de España es una sugerente opción para adentrarse en los más bellos e insólitos parajes de un país en donde la naturaleza ha derrochado generosidad. Con observar un mapa es suficiente para comprender que abundan los ríos, embalses y estuarios en los que poder practicar el piragüismo en todas sus modalidades. Un destino excepcional adecuado a todos los niveles, para expertos y para quienes optan por combinar el turismo y la aventura.

En canoa o en kayak. Todas las variantes de esta actividad tienen en la red fluvial de España su mejor escenario. No en vano, el río Sella, en Asturias, se ha convertido en el curso más famoso del mundo por sus actividades lúdico deportivas como el Descenso Internacional del Sella, donde anualmente los más prestigiosos piragüistas nacionales e internacionales se dan cita el primer sábado de agosto, y cuya popularidad ha convertido esta tradicional competición en Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Fuera del ámbito de la competición, el aumento de la práctica de esta modalidad de hacer turismo en España, durante los últimos años, ha sido espectacular. La posibilidad de participar sin riesgo en el descenso de un río, surcando la superficie de un tranquilo lago, disfrutando de una merienda en la orilla de un río durante un paseo turístico, o desafiando un potente rápido de aguas bravas son experiencias muy gratificantes que atraen con facilidad el ánimo del viajero.

Todo está dispuesto para poder descubrir España desde otra perspectiva, desde el agua. En este caso lo importante no es llegar el primero sino participar y relajarse dando un paseo por el agua entre amigos con los que después conversar sobre lo visitado durante la travesía.

Turismo y deporte en aguas tranquilas

En España cada río es diferente, cada curso tiene su distintivo y sus alicientes. Son muchas las opciones para practicar el piragüismo, para todas las edades y niveles técnicos, y con un interés común: recorrer los caminos del agua disfrutando con la observación del paisaje, de la compañía, de la fotografía, o sin más, de la sensación de libertad y tranquilidad que produce navegar.

Para acercar este cúmulo de impresiones al visitante, existen en España centros náuticos especializados que facilitan el material necesario para cada travesía. Generalmente se utiliza la canoa abierta tipo canadiense: son embarcaciones de gran estabilidad y de manejo sencillo, para disfrutar desde el primer día sin necesidad de tener conocimientos previos del deporte del piragüismo. En estos centros también se proponen rutas dirigidas por guías cualificados, que con su experiencia, garantizan el éxito de una jornada de navegación en piragua.

Realizar algunos de los más interesantes descensos de la geografía española tampoco supondrá grandes esfuerzos físicos. Bastará con dejarse llevar por la corriente, no hay prisa porque cada piragua baja a su ritmo, lo importante es disfrutar del incomparable marco que ofrece la naturaleza.

Entre estos descensos, por su dimensión internacional, el río Sella, en Asturias, es uno de los recorridos que acaparan la atención de muchos aficionados durante todo el año. Por la belleza del paisaje, siempre verde, por la variedad de su fauna y por el tipismo de muchas de las localidades cercanas se ha convertido en uno de los ríos preferidospara muchos palistas del mundo.

También en la zona norte de España se realizan muchos descensos de ríos y existe, entre otras, la posibilidad de recorrer las aguas del Ebro en su tramo alto, o el Deva, el Navía o el Eo.

Por la zona centro de España no faltan aguas tranquilas para pasear en piragua como las del embalse del Burguillo, el río Adaja y el río Alberche, en Avila; el río Tormes, en Salamanca; el Alto Tajo en Guadalajara; o rutas por el cañón del río Duratón, parque natural donde se encuentra una de las más grandes concentraciones de buitres leonados de Europa.

Por el resto de España, en muchos otros ríos y embalses también está permitida la utilización de estas pequeñas embarcaciones para acercar al viajero a esos hermosos rincones que esconden los cursos de los ríos.

Las aguas bravas

Una actividad más compleja que los relajados paseos turísticos son los descensos de aguas bravas. Para hacerlo un poco más emocionante, si cabe, en España abundan los ríos que exigen un cierto dominio de la técnica y experiencia para ser recorridos.

El mundo de las aguas bravas es apasionante y accesible a cualquier persona, pero requiere de un aprendizaje. Progresivamente los valles más abruptos de la geografía española pasarán a formar parte importante del cuaderno del viajero.

Será necesario un pequeño curso para conocer las técnicas básicas y adquirir soltura. Expertos monitores del kayak de montaña, se encargan de familiarizar al debutante con esta emocionante especialidad. También serán éstos los encargados de tomar todas las precauciones necesarias para que los descensos se realicen con total seguridad y no presenten ningún riesgo para los participantes.

La amplia y variada red hidrográfica de España ofrece infinidad de zonas y tramos navegables para todos los gustos y niveles de experiencia. Desde los de primer grado, indicados para el aprendizaje, hasta los degrado seis, exclusivos para deportistas de élite. Concretamente, en los Pirineos se encuentran algunos de los rápidos más famosos y comprometidos de Europa por su elevado grado de dificultad.

Otros ríos de los Pirineos de Cataluña disponen de zonas concebidas para los recorridos turísticos de baja y media dificultad, como algunos tramos por el río Noguera Pallaresa y río Garona. En la parte aragonesa de esta cordillera discurre el Gállego, el río con el caudal más estable de la Península, lo que supone poder disfrutar de su descenso prácticamente todo el año. Entre otros, también son practicables el Ara, elCinca, el Cinqueta y el Esera.

Por su parte el río Ulla, en Galicia, es uno de los cauces de la cornisa cantábrica, que también dispone de zonas navegables tanto en aguas tranquilas como para el descenso de rápidos.

En el centro peninsular sobresale el impresionante descenso del tramo alto del río Tajo, además de otras corrientes más moderadas por los ríos Júcar, Escabas y Gabriel.

Las posibilidades son innumerables, son muchos los tramos fluviales y los cauces españoles aptos para la práctica del piragüismo en cualquiera de sus modalidades, por lo que se recomienda, siempre antes de comenzar la aventura, solicitar información detallada de los mismos en los organismos competentes y empresas especializadas en este tipo de actividades.  




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