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La ruta de los monasterios, cuna de la lengua castellana



Los monasterios situados en el valle del río Najerilla o cercanías (La Rioja) constituyen ejemplos de primer orden por su belleza, diversidad de estilos artísticos e importancia histórica. Estas instituciones, surgidas en la Edad Media, han resultado de importancia capital en el proceso de nacimiento de la lengua castellana y en la transmisión de conocimientos en las épocas más oscuras. Además, la mayoría de ellos se encuentra en entornos naturales de un gran valor ecológico y enorme belleza que merecen ser visitados con calma.

A 14 kilómetros de Anguiano, en las estribaciones de la sierra de San Lorenzo y en medio de un soberbio paisaje de robledales, hayedos y pinares, se encuentra el monasterio benedictino de Valvanera, que guarda en su interior la imagen de la patrona de La Rioja, la Virgen de Valvanera, por lo que es un punto de encuentro de peregrinaciones marianas. El cenobio original fue construido en el siglo IX, aunque todo ha sido restaurado en la actualidad. Merecen una visita detenida la iglesia, del siglo XV, y la biblioteca, con numerosos libros valiosos entre los que sobresale un códice miniado del siglo X.

En San Millán de la Cogolla se encuentra el conjunto de monasterios de Suso (o de arriba) y de Yuso (o de abajo), los más conocidos de La Rioja y que fueron incluidos por la Unesco en 1997 dentro de su listado de obras Patrimonio Cultural de la Humanidad. El primero y más primitivo, Suso, tiene su origen en el siglo VI, aunque sufrió reformas y ampliaciones hasta el XI. Fue originalmente un simple conjunto de cuevas que servían de refugio a los eremitas, a las que más tarde se añadió una iglesia de dos naves separadas por tres arcos de herradura. En la galería del claustro destacan las tumbas de los siete infantes de Lara y de tres reinas de Navarra. En su scriptorium se anotaron las primeras palabras que se conservan de la lengua castellana, en las llamadas glosas emilianenses (siglo X), donde un copista anónimo anotó en los márgenes o entre líneas del códice el significado vernáculo de algunas palabras latinas. También en este monasterio escribió durante el siglo XIII Gonzalo de Berceo parte de su obra.

Descendiendo el valle, el segundo monasterio del conjunto, el de Yuso, fue erigido en 1053 bajo el reinado de García Sánchez de Navarra. Lo más interesante es el claustro gótico, la iglesia —del siglo XVI, que consta de tres naves con crucero y cimborrio ovalado—, la sacristía, el salón de los Reyes, el Museo, que alberga importantes obras de arte (reliquias, arquetas…) y la biblioteca, con una importante colección de incunables y pergaminos y una copia facsímil de las glosas emilianenses.

Santa María la Real de Nájera fue mandado construir también, como Yuso, por el rey don García a mediados del siglo XI con parte del botín que consiguió en la conquista de Calahorra, y fue reconstruido en el siglo XV, por lo que prevalece la traza gótica y renacentista. Destaca la torre prismática del XVII y los contrafuertes cilíndricos que le dan aspecto de fortaleza, y en el interior, la sillería del coro es un magnífico ejemplo de estilo isabelino. El claustro de los Caballeros, de estilo gótico y levantado en el primer cuarto del siglo XVI, debe su nombre a la existencia de numerosos enterramientos de miembros de la nobleza. Allí se encuentra el sarcófago del caballero Garcilaso de la Vega, muerto el año 1367 en la batalla de Nájera, y también el mausoleo de don Diego López de Haro. Por último, el panteón acoge los restos de varios reyes de Navarra. La lápida románica de doña Blanca es la tumba más hermosa.

En la misma localidad de Nájera se encuentra el monasterio de Santa Elena, del que merece la pena visitar, dentro de su iglesia, el altar mayor y la sillería del coro.

El siguiente hito en el camino es el monasterio de Santa María del Salvador, en Cañas, cuna de Santo Domingo de Silos, uno de los ejemplos más interesantes de arquitectura cisterciense de España, mandado edificar en el siglo XIII por doña Urraca López de Haro. La iglesia, del siglo XII, muy luminosa, consta de tres tramos, crucero y tres ábsides. En la sala capitular se alza una gran columna en forma de palmera cuyas ramas se reparten hacia los cuatro tramos de crucería apoyando la bóveda. Los ventanales aparecen adornados con motivos florales.

Aunque no poseen el valor artístico e histórico de los anteriores, una visita sosegada a la comunidad riojana merecería que nos detuviésemos también en los monasterios de San José (Calahorra), Santa María de la Estrella (San Asensio), La Piedad (Casalarreina), La Anunciación (Santo Domingo de la Calzada) y Vico (Arnedo).





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