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Estaciones de esquí, un privilegio también en otoño



Las alternativas son amplias y cubren todos los gustos y todas las edades. Desde el descanso y la relajación, hasta la práctica de las más variadas especialidades deportivas, como el tenis, paseos a caballo o en barca, tiro con arco, frontón y golf. Los más atrevidos pueden optar por la escalada, los descensos de barrancos y ríos, puenting, rafting, hydrospeed, windsurf, paseos en quad, tirolina, kayak o la espeleología.

Si el vértigo lo permite y se quieren vivir sensaciones inolvidables, se puede incluso disfrutar de paisajes únicos a vista de pájaro, bien sea mediante el parapente, los ultraligeros, vuelos delta o las ascensiones en globo.

Deportes y cursillos

Para tonificar el cuerpo y olvidarse del estrés no hay nada mejor que sumergirse en las aguas termales que brotan de los balnearios, como ocurre en Panticosa, en las cumbres del Pirineo central, un centro con baños termales, chorros, hidromasajes, vapor y sauna, entre otros servicios. Son muchos los balnearios que ofrecen sus servicios en España, instalaciones modernas y a su vez con años de historia, que se convierten en remansos de paz en enclaves naturales únicos.

Acercarse hasta las estaciones de montaña puede convertirse en la excusa perfecta para conocer mejor el interior de España, con pueblos recónditos que parecen sacados de una postal, y descubrir así el patrimonio histórico y artístico que esconden. Arte milenario disperso por la península, fiestas y tradiciones de comarcas, además de una riqueza gastronómica, rica en olores y sabores para satisfacer a los más exigentes paladares.





Imprescindibles

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