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Cornisa Cantábrica de España: el fascinante Patrimonio de la Prehistoria




¿Se ha preguntado cómo era la vida hace 35.000 años? En España, y a lo largo de su costa norte, podrá descubrirlo en algunas de las 18 cuevas prehistóricas que por su variedad, belleza, pinturas y buen estado de conservación han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Conozca esta importante zona de nuestra geografía protegida por su carácter único y su valor universal. Siéntase como un descubridor al contemplar la huella de la mano de nuestros antepasados.

En julio de 2008, la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad el Arte Rupestre Paleolítico de la Cornisa Cantábrica (al norte de España): un total de 17 cavidades prehistóricas que completan el reconocimiento que este organismo otorgó en 1985 a una de las cuevas más valiosas del mundo, la de Altamira, en Santillana del Mar. Le invitamos a conocer todas las cuevas visitables y algunas fieles reproducciones de esta zona única en el mundo con un increíble viaje al pasado por las bellas regiones del País Vasco, Cantabria y Asturias, que forman parte de la España Verde. Bienvenido al legado de la historia. Bienvenido a todo un símbolo que ha llegado hasta nuestros días.

En el noroeste de España se encontrará con Asturias, una de las zonas donde las huellas del lejano Paleolítico le descubrirán un antiguo mundo de creencias. Del 35.000 al 9.000 a.C. son sus cuevas declaradas Patrimonio de la Humanidad. Le proponemos visitar las siguientes: la Peña de Candamo con su Salón de los Grabados, la de Llonín (Peñamellera Alta) con sus representaciones de ciervos, la del Pindal (Rivadedeva) en su entorno de acantilados sobre el mar Cantábrico y sus raras representaciones de un mamut y un pez y la de Tito Bustillo (Ribadesella) con figuras sexuales masculinas y femeninas o su galería con algunos de los caballos más bellos del Paleolítico.

Le sorprenderá ver cómo se aprovecha la coloración natural de la roca o descubrir que en excavaciones como la de Tito Bustillo se encontraron objetos de hueso, espátulas y arpones. Cuando esté en la oscuridad de las cuevas, le parecerá ver que las figuras, testigos milenarios del transcurrir del tiempo, cobran vida.

Situada al este de Asturias, Cantabria es también una parada imprescindible para viajar a la Prehistoria. Allí le esperan cuevas Patrimonio de la Humanidad que suponen un paseo subterráneo por los orígenes del pensamiento abstracto. La “joya de la corona” es la Cueva de Altamira, denominada “la Capilla Sixtina del arte cuaternario”. Podrá conocer su excepcional réplica exacta situada en el Museo Altamira, donde le impresionarán sus espectaculares bisontes. También podrá acceder a las cuevas de El Castillo y Las Monedas, ambas en Puente Viesgo. En la Cueva del Castillo hallará uno de los conjuntos más importantes de la Prehistoria de Europa: 275 figuras (bisontes, uros, un mamut, referencias a la figura humana…) prueba de la presencia del Homo sapiens y que le demostrarán, de la manera más emocionante, el inicio del arte en la humanidad. Muy próxima encontrará la cueva de Las Monedas, que le dejará boquiabierto por su sala con 17 figuras de animales y por su espectáculo de estalactitas de colores. Déjese envolver por su ambiente místico.

No se olvide de las cuevas de Chufín (en Ciclones y a las que se puede llegar en barco), Hornos de la Peña (en Tarriba), El Pendo (en Escobedo de Camargo y donde se han encontrado objetos como un bastón) y Covalanas (en Ramales de la Victoria). En todas encontrará representaciones artísticas, a cada cual más llamativa: pinturas con su intenso color rojo, figuras humanas y animales o grabados realizados mediante diversas técnicas.

Gran esfuerzo de recreación

Aunque el resto de las cuevas de la Cornisa Cantábrica declaradas Patrimonio de la Humanidad no son visitables en la actualidad, todas las regiones están realizando un intenso trabajo para que el turista pueda disfrutar de ellas a través de réplicas y otros proyectos. Tal es el caso del País Vasco y sus cuevas de Santimamiñe (Vizcaya), Altxerri y Ekain (ambas en Gipúzcoa). Así, las cuevas de Santimamiñe, al pie del monte Ereñozar, organizan una visita virtual por su interior para disfrutar de sus impresionantes estalagmitas y estalactitas y de sus figuras rupestres de bisontes, ciervos u osos. Por su parte, en la Cueva de Ekain, uno de los santuarios rupestres más importantes de Europa, está prevista la apertura de una réplica que le dará la oportunidad de descubrir, gracias a visitas guiadas, cómo vivían los hombres de este yacimiento. Cuando esté allí, abra bien los ojos, porque tendrá ante sí 70 dibujos que los habitantes de la cueva pintaron hace 14.000 años.

Información práctica

La mayoría de las cuevas poseen aparcamientos gratuitos en los alrededores y se puede llegar hasta las mismas tanto en vehículo como a pie. Además, existen servicios de tren y autobús que viajan hasta los municipios donde se encuentran. Para conocer estas joyas arqueológicas, le recomendamos que viaje con ropa y calzado cómodos y adecuados para un terreno húmedo. Una vez en las cuevas, tendrá a su disposición visitas guiadas en grupos reducidos.

No pierda la oportunidad de conocer cada cavidad, pues cada una de ellas es única. Deje volar su imaginación, trasládese a la Prehistoria y contemple los testimonios de una era desaparecida, de hombres lejanos en el tiempo que, sin embargo, son el origen de todos nosotros.





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