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Baleares, un placer para los sentidos

Hablar de la gastronomía de Mallorca, Menorca, Eivissa·Ibiza* y Formentera es hablar de platos ricos que constituyen un auténtico placer para los sentidos. Se trata de una cocina que aprovecha al máximo los recursos propios de las islas, unidos a las numerosas influencias de cuantos han ido pasando por el archipiélago a lo largo de su historia: multitud de civilizaciones (griegos, fenicios, romanos, árabes, franceses, ingleses...).

Cualquier viajero que visite Baleares quedará extasiado por la belleza de sus almendros en flor en febrero. El fruto de estos árboles es un elemento indispensable dentro de la cocina tradicional isleña, como lo es el pan, el aceite de oliva y los tomates, tanto de regadío como de los llamados de ramallet. Sabiamente combinados, constituyen una sabrosísima entrada de cualquier comida y un nutritivo desayuno o merienda, que puede complementarse con Queso de Mahón, un producto con Denominación de Origen. El queso adoptó este nombre genérico, a pesar de que pudiese proceder de otros puntos de la geografía menorquina, porque era desde este puerto desde donde partían los barcos destinados a exportarlo.

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Productos variados Cada vez son más conocidas, incluso casi hasta alcanzar la categoría de institución, las patatas de Sa Pobla, los pimientos rubios isleños, la zanahoria morada u otros productos de la tierra. Pero no podemos olvidarnos de los frutos del mar o las carnes, bases de la alimentación balear. La cocina tradicional de las Illes Balears es fruto de la intensa actividad pesquera y agrícola que se registraba en las islas antes de la eclosión turística. El cerdo o la langosta se erigían en virtuales reyes gastronómicos. Eso por no hablar de sus embutidos, especialmente de la sobrasada (Indicación geográfica protegida Sobrassada de Mallorca), que también ha adquirido una merecida fama. O del pescado, que es sabroso y variado, y se utiliza mucho en la elaboración de caldos.
El viajero que llega a las Islas Baleares podrá degustar platos como las Sopas de Pescado (un pescado tradicional balear es el chanquete jonquillo), Conejo con Cebolla, Pato con Aceitunas, y las magníficas Cocas, en su gran variedad ya sean dulces o saladas. No debería dejar pasar la oportunidad de probar un plato de Arroz de Centollo o el famoso Cabracho a las Finas Hierbas o incluso una Sopa de Invierno cuando el tiempo lo pida. Un auténtico lujo de Menorca es la Caldereta de Langosta como primer plato y, si repite, como plato único. Y en cualquier isla alguno de sus variados platos autóctonos.

Ensaimadas y otras delicias Una comida no estará completa sin disfrutar de un espléndido postre de la tierra. Alternativas no faltan: la Cazuela de Requesón es el postre lácteo por excelencia, también la Coca de Albaricoques. No podemos olvidarnos de la tradicional Ensaimada (Denominación específica Ensaimada de Mallorca), de fama universal, o de ciertos bizcochos típicos de reducido tamaño llamados Quartos, así como el Rubiol, el Crespell, el Flaó o el Gató de Almendra.

Licores y ratafías Para acompañar estos deliciosos postres o incluso como aperitivo, las diferentes islas disponen de una extensa y variada gama de licores tradicionales entre los que destacan el Palo de Mallorca (Denominación geográfica Palo de Mallorca), las Herbes Mallorquines, el Gin de Menorca (Denominación geográfica Gin de Menorca), las Herbes Eivissenques (Denominación geográfica Herbes Eivissenques) y la Frígola.

Vinos y restaurantes En cuanto a vino se refiere, el archipiélago Balear cuenta actualmente con dos denominaciones de origen: Binissalem y Pla i Llevant de Mallorca, exponentes de la milenaria cultura del vino desarrollada en las islas donde los tintos adquieren una mayor proyección que blancos y rosados. Cabe destacar también la Denominación geográfica Vins de la Terra d’Eivissa, que ampara la producción de los caldos elaborados en la isla de Eivissa y que gozan de gran aceptación.
El visitante foráneo que quiera degustar los productos y cocina balear puede hacerlo en el restaurante Tristán, cuyo elegante comedor-terraza y creativa cocina le han hecho merecedor de dos soles para la guía CAMPSA o Ses Rotges, con la misma calificación. Otros lugares excelentes podrían ser Flanigan, famosos por su tarta fina de manzana; Koldo Royo o el Jardí Marivent (confirmar que sigue abierto) cada uno con un sol en la guía CAMPSA.

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