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Cuenca © Archivo Fundación Turismo de Cuenca

Localización

Comunidad autónoma:
Castilla-La Mancha

Provincia/Isla:
Cuenca

Cuenca

  • x

    Patrimonio Mundial, certificación concedida por la UNESCO.


Entre las hoces de los ríos Júcar y Huécar se asienta esta ciudad de Castilla-La Mancha, inscrita en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO por su riqueza monumental. Su casco histórico se despliega al borde de paredes rocosas, en plena serranía de Cuenca. La Catedral, las Casas Colgadas y calles empedradas atrapan al más avezado viajero. Un antiguo convento de dominicos alberga el Parador de Turismo de Cuenca, donde el huésped descansará y degustará las recetas más tradicionales de la región. Una de las mejores fechas para visitar la ciudad es durante la Semana de Música Religiosa, fiesta de Interés Turístico Internacional. Arte, historia, deportes de aventura, termalismo y caza, son sólo algunas de las posibilidades que ofrece esta provincia de Castilla-La Mancha.

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Con un casco antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Cuenca se extiende desde lo alto del promontorio que domina las ruinas del castillo árabe, antigua alcazaba de Kunka. Mientras, abajo, la ciudad moderna crece por la vega del Júcar.

La “ciudad alta”, el trazado medieval que caracteriza a la ciudad, comienza frente a la parroquia de Nuestra Señora de la Luz, a los pies del puente de San Antón. Aquí se inicia un recorrido de cuestas, escaleras y miradores que proporcionan bellas perspectivas.

La primera parada puede ser la iglesia de San Felipe Neri, sobria construcción que adquiere protagonismo durante la Semana Santa, al cantarse en sus escalinatas el tradicional Miserere. Su interior se encuentra decorado con motivos barrocos y rococós. Al otro lado de la plaza del Carmen podemos subir a la plaza de Torre Mangana, antigua atalaya conquense y uno de los símbolos de la ciudad, visible desde casi cualquier punto. A un paso se encuentra el Museo de la Ciencia.

Trazado medieval

Antes de llegar a la Plaza Mayor pasaremos por la plaza de la Merced, donde se nos muestran buenos ejemplos del barroco conquense en su iglesia y convento de La Merced, y en el seminario mayor de San Julián. En la plaza Mayor se alzan los arcos del Ayuntamiento y la Catedral gótica de Nuestra Señora de Gracia, edificada sobre una antigua mezquita. Su estructura alterna elementos góticos, renacentistas y barrocos, fruto de un largo periodo de construcción. Su monumental fachada inacabada acompaña a los balcones de madera y rejas de hierro forjado de las casonas nobiliarias de la plaza, cuyos bajos son ocupados por mesones.

Por detrás del templo parte una calle que lleva a las Casas Colgadas, monumento emblemático de la ciudad, que datan del siglo XV. Una de las casas alberga el Museo de Arte Abstracto Español, uno de los mejores de España. Los balcones de madera de las Casas Colgadas cuelgan sobre el cauce del Huécar, pero hay que cruzar el río para contemplar una de las mejores panorámicas. En esta ribera podemos visitar el Parador de Turismo de la ciudad, el antiguo convento de San Pablo. Hospedarse aquí es sólo comparable a la oportunidad de degustar las suculentas recetas conquenses que nos brinda su restaurante. Zarajos (tripas de cordero asadas), morteruelo (especie de paté caliente) o ajoarriero (guiso de bacalao) son algunos platos de origen pastoril a los que se suman guisos de verduras, asados y pescados de río. Almendras, miel e higos se incorporan en cualquier especialidad de cocina imaginativa y, en los postres, componen el alajú (torta de miel, higos y almendra). Entre las bebidas, hay que destacar los vinos de la Denominación de Origen de La Mancha y el resolí, licor elaborado con café, azúcar y corteza de naranja.

Volviendo al trazado urbano de Cuenca, en él encontramos rincones llenos de encanto donde se dan cita pilones de agua, pequeños arcos y callejuelas. Entre la Catedral y las Casas Colgadas podemos visitar, además, el Museo Provincial, en la Casa del Curato, el Museo Diocesano y el Palacio Episcopal.

Camino al punto más alto de la ciudad nos esperan interesantes construcciones religiosas como las iglesias de San Miguel, San Nicolás y San Pedro, y la ermita de Nuestra Señora de las Angustias. Merece la pena hacer este recorrido cuando ya ha anochecido y toda la ciudad se encuentra iluminada. Otra posibilidad es caminar por las Rondas, sendas que nos ofrecen las mejores vistas de las hoces y de esta ciudad, integrada en plena naturaleza.

Lugares de interés

Una buena ocasión para acercarse a Cuenca es cuando se celebra la Semana de Música Religiosa, Fiesta de Interés Turístico Internacional, que tiene lugar durante la Semana Santa. Musicólogos, intérpretes y aficionados se dan cita en escogidos escenarios como el Auditorio de Cuenca, la iglesia de San Miguel o el Museo de Arte Abstracto Español.

La ciudad conquense es sólo uno de los muchos puntos de interés que tiene esta provincia. A unos 30 kilómetros de la capital comienza la Serranía de Cuenca, donde podemos admirar el singular paisaje de la Ciudad Encantada, compuesto por las curiosas formas que la erosión del agua y el viento han originado en las enormes piedras calizas, que recuerdan a objetos, animales o figuras humanas. Este sorprendente lugar está abierto durante todo el año, desde las diez de la mañana hasta la puesta de sol, y el itinerario dura aproximadamente dos horas. Aunque resulta fácil encontrar el parecido, hay carteles que van indicando el nombre de cada una de las rocas (los “Barcos”, el “Tobogán”, el “Elefante”, “El Mar de Piedra”, el “Diplodocus”…).

Más al norte, se halla la Reserva de Caza El Hosquillo y la Estación Termal de Solán de Cabras, conocida por su manantial de aguas medicinales. Pueblos serranos nos servirán de guía para descubrir el nacimiento del río Cuervo, un espectacular paisaje de cascadas. También podemos acercarnos a la comarca de La Alcarria, donde encontraremos interesantes localidades descritas en la obra del Premio Nobel de Literatura español Camilo José Cela “Viaje a La Alcarria”.

Desde Cuenca, en dirección sureste, la naturaleza y la arquitectura popular configuran un paisaje único donde riachuelos, cascadas y lagunas dan paso a localidades como Selva Pascuala, Cañete o Moya. Conventos renacentistas, pinturas rupestres y conjuntos monumentales compuestos por alcázares, murallas e iglesias góticas, son algunos de los atractivos. Más al sur, el Parque Natural Hoces del Cabriel forma cortados y roquedos de alto valor paisajístico y natural.

El sector occidental de la provincia nos depara una ruta histórica donde Tarancón, Uclés o Saelices (aquí se encuentran las ruinas romanas de Segóbriga), son algunos de los puntos de interés. La zona sur es la llamada “La Mancha Húmeda”, donde el viaje nos llevará a los molinos de viento de Mota del Cuervo y a los espectaculares castillos de Belmonte y Alarcón. El Parador de Turismo de Alarcón se aloja en esta fortaleza del siglo VIII, un singular lugar para hospedarse.

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