Roca Grossa en la Playa de las Rocas de Calella

Calella

Barcelona

Calella, la capital turística de la Costa del Maresme, cuenta con innumerables terrazas, restaurantes y una animada vida nocturna que, junto con sus playas, ofrecen una atractiva oferta al viajero.

El casco urbano de Calella se extiende a lo largo de tres kilómetros, entre las playas de arenas doradas del Mediterráneo y las últimas estribaciones del Montnegre. Esta excepcional ubicación la convierte en un destino costero de primer orden, galardonada en numerosas ocasiones con el distintivo de calidad europeo de Bandera Azul. Los más diversos deportes náuticos y actividades al aire libre son posibles aquí, gracias a la bondad de su climatología durante todo el año y a las excelentes instalaciones de su Club Náutico. La parte antigua de esta población barcelonesa se distribuye en torno a la iglesia de Santa María, una construcción neoclásica de portada barroca. Su patrimonio artístico continúa de la mano de la Casa de los Salvador (s. XIV), la Casa Sivilla (s. XVI) y la capilla de San Quirze y Santa Julita. La antigua Fábrica Llobet-Guri y Mercado Municipal son otros importantes monumentos que el viajero no debe perderse. Por su parte, el Parque Dalmau es un agradable enclave donde descansar y disfrutar de otra perspectiva de la ciudad. Numerosas calles peatonales invitan al paseo por su interior, así como el Paseo Marítimo muestra la fachada mediterránea de Calella y conduce al visitante a la zona del faro. Esta construcción marinera, que se ha convertido en el símbolo de la ciudad, se eleva sobre un promontorio que domina todo el perfil costero. También, cerca de aquí, se pueden admirar antiguas torretas destinadas a la telegrafía óptica, que recorrían antaño todo el litoral.