Es, sin duda, uno de los conjuntos arquitectónicos más monumentales y hermosos de Madrid, gracias a su perfecta integración con el Palacio Real y el Teatro Real. Pasear por este lugar y admirarlo es obligatorio para todo el que se acerca a la ciudad. El primer impulsor de la plaza de Oriente fue José Bonaparte, quien propuso crear una gran zona ajardinada frente al Palacio. Pocos años después, en 1817, Fernando VII encargó un nuevo proyecto para erigir este espacio, aunque tampoco pudo llevarse a cabo. No fue hasta la llegada de Isabel II al trono cuando finalmente se fraguó su diseño definitivo, obra del arquitecto Narciso Pascual y Colomer.
La plaza se inauguró en 1844, año en que también se instaló en el lugar la estatua ecuestre de Felipe IV, realizada por el italiano Pedro Tacca en 1640, que alcanza los doce metros de altura y los 17 de diámetro. Con unos jardines de diseño minucioso, la plaza de Oriente se ha convertido en un museo escultórico, gracias a las veinte figuras de diversos monarcas españoles que rodean el entorno.
Para venir
Construcción: Plaza
Origen: Siglo XIX
Periodo artístico: Neoclásico
Periodo histórico: Siglo XIX
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