Aragón, la cocina en evolución
La Comunidad Autónoma de Aragón posee un rico patrimonio gastronómico, herencia de los distintos pueblos que por ella han pasado. Sus señas de identidad se caracterizan por el producto que brinda la tierra y su posterior transformación, dando lugar a lo que hoy se conoce como recetario clásico. La gran diferenciación geográfica de esta comunidad hace que surjan productos de gran calidad tan variados como la propia orografía del terreno. Así, la cocina aragonesa se basa en guisos populares que varían en función de la zona donde se elaboran. Una cocina que, en estos momentos, se encuentra en fase de renovación de las recetas tradicionales, aunque manteniendo la honestidad y personalidad que siempre la han caracterizado.
En la huerta aragonesa pueden encontrarse gran variedad de excelentes frutas, verduras y legumbres, de las cuales hay que destacar el cardo y la borraja, cada vez más valorada y presente en las cartas de los restaurantes de calidad; alubias, cebollas de Fuentes, espárragos de la ribera del Ebro, o los excelentes aceites del Bajo Aragón, en los que destaca la calidad de la aceituna con la que se han elaborado. De la misma huerta aragonesa se obtienen unas excelentes frutas que se admiran en el resto de la península: peras, manzanas, cerezas, ciruelas, melocotones con D.O. de Calanda y, recientemente, fresas cultivadas, que no tienen nada que envidiar a las mejores silvestres.

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