La cuna del románico catalán
En un paraje de gran belleza natural, destacan un conjunto de iglesias románicas de homogénea factura y gran valor artístico, bien conservadas y que es una de las mejores muestras del arte románico catalán.
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El Valle de Boí está formado por las poblaciones de Barruera, Boí, Cardet, Coll, Durro, Erill la Vall, Saraís y Taüll, que conservan muchos elementos de su trazado medieval y las características básicas de su arquitectura tradicional, basada en materiales autóctonos como la piedra, la pizarra y la madera. En conjunto, forman una excelente muestra del románico catalán, caracterizado por la utilización de cubierta de madera y la separación de las naves a través de columnas simples. Otra característica diferenciadora es la existencia de pórtico en casi todas ellas. Vistas desde el exterior, destacan dos elementos; por una parte, las cabeceras de sobresalientes volúmenes; por otra, la magnitud de las torres-campanario de fachadas minuciosamente decoradas. Muchas de ellas también sobresalen por sus pinturas murales, como en el caso de la Iglesia de San Clemente de Taüll, posiblemente anteriores al 1123, que han sido trasladadas a lienzo y conservadas en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.
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 | UNESCO Patrimonio mundial | | (Año de inscripción: 2000) |
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| Entorno | | | | El valle y sus poblaciones, al margen de su gran valor artístico, contiene paisajes de gran belleza y valor ecológico.
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